El lunes 28 de julio falleció Alejandra Marina Oliveras, conocida en el mundo del boxeo como ‘Locomotora’, en el Hospital José María Cullen de Santa Fe, Argentina, tras una complicada serie de problemas de salud que comenzaron a mediados de mes. Oliveras, una figura emblemática del boxeo femenino argentino y latinoamericano, tenía 47 años.
La excampeona mundial ingresó el 14 de julio con síntomas preocupantes: síndrome confusional y pérdida de movilidad en el lado izquierdo del cuerpo. Un estudio médico detectó que una arteria cerebral estaba obstruida, lo que desencadenó un accidente cerebrovascular isquémico. Durante varios días, se reportó una estabilidad relativa con señales de respiración espontánea y respuesta a estímulos, pero el cuadro se agravó inesperadamente.
El director del hospital, Bruno Moroni, confirmó que la ‘Locomotora’ sufrió una embolia pulmonar masiva acompañada de un shock y una severa hipoxemia, que desencadenaron un paro cardiorrespiratorio refractario. A pesar de los esfuerzos médicos, no fue posible revertir la situación. Se detectó además una trombosis venosa en las extremidades inferiores, que contribuyó a la complicación fatal.
A lo largo de su vida, Oliveras no presentó antecedentes médicos graves, salvo una cirugía reciente sin complicaciones. Su partida fue lamentada en todo el país y la provincia de Santa Fe decretó 72 horas de duelo oficial. Las banderas en los edificios públicos permanecieron a media asta y la Legislatura provincial abrió sus puertas para un velatorio con acceso libre al público, para que familiares, amigos y seguidores pudieran despedir a una deportista que marcó un antes y un después en el boxeo argentino.
La historia detrás de la ‘Locomotora’
Nacida el 20 de marzo de 1978 en El Carmen, Jujuy, y criada en Córdoba, Alejandra Oliveras comenzó en el boxeo motivada inicialmente por la defensa personal. Debutó como profesional en 2005 con una victoria contundente por nocaut y poco después se convertiría en la primera campeona mundial argentina en consagrarse fuera del país, al ganar el título supergallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en 2006, un logro obtenido en condiciones extremas: peleó con cinco fracturas y solo usando una mano.
Durante su carrera deportiva acumuló seis cinturones mundiales en tres diferentes categorías. Fue campeona pluma de la Asociación Mundial de Boxeo (2011), de la Organización Mundial de Boxeo (2012) y superligero del CMB (2013). Cerró su trayectoria en 2017, dejando un récord profesional de 33 victorias, 16 por nocaut, 3 derrotas y 2 empates. Su nombre quedó inmortalizado en el Libro Guinness de los Récords por sus múltiples campeonatos.
Más allá del ring, Oliveras fue una voz clave para el boxeo femenino, denunciando las desigualdades de género dentro del deporte y trabajando por abrir espacios para las mujeres. Fundó el ‘Team Locomotora’ en Santo Tomé, Santa Fe, un proyecto social que ofrecía entrenamientos gratuitos a jóvenes con pocos recursos, fomentando el deporte como herramienta de inclusión.
En 2021 incursionó en la política como candidata a diputada nacional y en 2024 se integró al Ministerio de Seguridad de Argentina. Ese mismo año hizo historia al convertirse en la primera mujer argentina incluida en el Salón de la Fama del Boxeo Latinoamericano, un reconocimiento a su impacto deportivo y social.
Un legado que trasciende el deporte
La muerte de Alejandra Oliveras deja un vacío profundo, pero también una inspiración para generaciones futuras. Su vida fue ejemplo de lucha, resiliencia y compromiso dentro y fuera del cuadrilátero. Para Costa Rica y toda Latinoamérica, su historia es un recordatorio del poder transformador del deporte y la importancia de apoyar y visibilizar a las mujeres en todas las disciplinas.


