La tragedia ocurrida este sábado 27 de julio en San Juan de Dios de Desamparados no solo dejó la muerte de cuatro personas —una madre y sus tres hijos—, sino que también dejó una herida emocional profunda en los corazones de quienes escucharon sus últimos gritos.
Los vecinos del barrio relataron que, antes de que las llamas consumieran la vivienda de dos plantas, se oían los gritos desgarradores de Marilyn Chacón, de 33 años, suplicando ayuda para ella y sus hijos.
“Decía: ‘¡Por favor, ayúdenme! ¡Ayúdenme!’… eran gritos desesperados. Todos lloramos al escucharla”, contó una vecina con lágrimas en los ojos.
Los menores, de 3, 9 y 12 años, también fueron escuchados gritando desde el segundo piso de la estructura. A pesar de los esfuerzos por intentar llegar hasta ellos, el fuego se propagó con demasiada rapidez.
Una familia querida por todos
Marilyn y sus hijos eran muy conocidos en la comunidad. Vecinos los describen como una familia humilde, trabajadora y muy querida. “Eran buenos, siempre saludaban… los niños eran tranquilos, jugaban en la calle como cualquier otro chiquito”, mencionó otro residente del lugar.
El dolor de los vecinos es tan profundo que muchos aún no logran dormir. “No podemos sacar esos gritos de la cabeza… uno se siente impotente”, dijo otra vecina.
El incendio más trágico del 2025
Este incendio ya es considerado el más mortal del año. La emergencia fue reportada a las 5:47 a.m., movilizando seis unidades de Bomberos y una unidad básica de la Cruz Roja. Las autoridades encontraron los cuerpos calcinados dentro de la estructura.
Más tarde, se confirmó que las víctimas eran la esposa e hijos del oficial de Fuerza Pública de apellido Guillén, quien en ese momento estaba trabajando en la zona sur del país.


