Una nueva ola de violencia estremeció a Cartago este viernes, cuando Olman Aguilera Pereira, de 46 años, fue acribillado a plena luz del día en Llanos de Santa Lucía. Lo que más ha llamado la atención es que Aguilera ya había sobrevivido a tres intentos de asesinato anteriores, según confirmó Erick Calderón, director regional de la Fuerza Pública.
“Era un viejo conocido por nuestras unidades. Tenía antecedentes por violaciones tanto a la Ley de Psicotrópicos como a la Ley de Armas, y ya había sido víctima de múltiples intentos de homicidio. Era común que se le vinculara con el uso de armas en la zona”, detalló Calderón a Diario Extra.
El crimen ocurrió en la vía pública, donde testigos aseguran que los atacantes huyeron en motocicleta tras dispararle. Aguilera fue declarado sin vida en el sitio.
Ataque similar a pocos kilómetros
Horas antes, en Alto de San Rafael de Oreamuno, otro hecho violento reforzó la preocupación de las autoridades. Un hombre identificado como Gómez Poveda, de 33 años, recibió un impacto de bala en el abdomen mientras se encontraba dentro de su vehículo. Al igual que en el caso anterior, los agresores se movilizaban en motocicleta y huyeron tras el ataque.
La víctima fue trasladada al hospital Max Peralta, donde médicos lograron estabilizarlo.
Violencia con patrón repetido
La similitud entre ambos ataques —víctimas emboscadas por sujetos armados en motocicleta— llevó a la Fuerza Pública a desplegar una serie de operativos de búsqueda en distintos puntos del cantón. Las autoridades no descartan que estos hechos estén conectados y respondan a disputas entre estructuras delictivas vinculadas al narcomenudeo.
“En lo que va del año, hemos decomisado 120 armas blancas, 34 armas de fuego y 68 motocicletas. Estas últimas se han convertido en el vehículo predilecto para cometer este tipo de crímenes”, explicó Calderón.
¿Guerra entre bandas?
Si bien el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) aún trabaja para esclarecer los motivos detrás de estos atentados, las autoridades apuntan a una creciente lucha territorial entre grupos del crimen organizado como el probable detonante de estos eventos violentos. En barrios como Llanos de Santa Lucía, donde las estructuras criminales tienen presencia constante, estos enfrentamientos ya no sorprenden a los vecinos, pero sí elevan la sensación de inseguridad.
Contexto: Cartago, bajo presión
Aunque tradicionalmente considerada una provincia más tranquila, Cartago ha visto un aumento progresivo de incidentes armados en los últimos años. Los decomisos de motocicletas y armas en zonas como El Guarco, Oreamuno y La Unión reflejan un patrón claro: las calles están siendo utilizadas como escenarios de ajustes de cuentas.
La Fuerza Pública mantiene vigilancia reforzada en puntos críticos, pero el fenómeno requiere respuestas estructurales. La prevención del delito, la contención del narcomenudeo y el trabajo comunitario serán claves para frenar esta escalada de violencia que ya se ha cobrado demasiadas vidas.


