Los dos ajolotes mexicanos encontrados durante un operativo en un local comercial de Coronado, San José, no regresarán a su hábitat natural ni serán liberados en Costa Rica. Su futuro ahora está bajo estricta vigilancia y cuidado en el santuario del Rescate Wildlife Zooave.
La médica veterinaria Isabel Hagnauer, vocera de esa organización, explicó que los ejemplares deben pasar primero por un proceso de cuarentena, debido a que son animales altamente sensibles y exigen condiciones específicas para su bienestar en cautiverio. Además, al no ser una especie autóctona de Costa Rica, su liberación en el ambiente local está completamente descartada.
“El ajolote mexicano no puede ser reinsertado en la naturaleza nacional, pues podría alterar ecosistemas que no le son propios, además de que requiere temperaturas frías, agua extremadamente limpia y una dieta especializada a base de proteínas”, detalló Hagnauer.
Operativo y hallazgos preocupantes
El decomiso se realizó el pasado 17 de julio tras un allanamiento liderado por la Sección Especializada Contra los Delitos Medioambientales del OIJ. En el lugar, además de los ajolotes, fueron encontradas 11 tortugas, todas en condiciones inadecuadas para su conservación.
Este tipo de acciones ilegales se enmarca en un creciente problema global: el tráfico de especies exóticas con fines de comercio como mascotas. En el caso del ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum), el impacto ha sido devastador. Actualmente se encuentra catalogado en “peligro crítico de extinción” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
¿Por qué están en peligro los ajolotes?
Originarios de los canales de Xochimilco en Ciudad de México, los ajolotes enfrentan múltiples amenazas: la contaminación del agua, la pérdida de hábitat por urbanización y agricultura intensiva, y su creciente popularidad como “mascotas exóticas”, impulsada por su presencia en videojuegos y redes sociales.
“Son salamandras que no completan su metamorfosis y mantienen rasgos juveniles durante toda su vida. Son fascinantes, pero eso no significa que deban estar en hogares. Su cuidado es muy complejo y muchas veces quienes los adquieren no están preparados para asumir esa responsabilidad”, añadió la veterinaria.
Una lección sobre conservación y tráfico de especies
Desde Rescate Wildlife Zooave se insiste en que, si bien el ajolote se reproduce eficientemente en cautiverio, los esfuerzos reales de conservación deben centrarse en su hábitat natural y no incentivar la tenencia de ejemplares fuera de su país de origen.
“El riesgo de convertirlos en mascotas es que se normalice el tráfico ilegal. Mucha gente ve a estos animales como curiosidades, sin entender que cada compra ilegal es un golpe más a la conservación de la especie”, enfatizó Hagnauer.
Este caso no es aislado. La llegada de animales exóticos a nuestro país, muchas veces por comercio ilícito, subraya la necesidad de reforzar la educación ambiental y la vigilancia sobre la venta de fauna silvestre no autorizada.


