Italia está facilitando el camino a miles de personas en América Latina que sueñan con una vida en Europa. Gracias al principio jurídico del “jus sanguinis”, o derecho de sangre, quienes tengan ascendencia italiana podrían obtener la ciudadanía de manera oficial, incluyendo el tan deseado pasaporte europeo.
Este beneficio no se trata de una simple cortesía: significa acceso legal a residir, estudiar, trabajar y circular libremente por los 27 países de la Unión Europea. Y aunque el derecho de sangre aplica desde hace años, ahora el gobierno italiano, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores (MAECI), ha identificado una lista de apellidos tradicionales que podrían acelerar el proceso para demostrar los lazos con antepasados italianos.
¿Quiénes pueden aplicar?
Apellidos como Abate, Bianchini, Bottari, Fiore, Natale, Ricci, Sorace, Vannicelli, Zanella, entre otros, son considerados de alta relevancia histórica y geográfica en Italia. Estos nombres de familia, al estar documentados como propios de las regiones del norte y sur del país, otorgan una ventaja a la hora de demostrar el vínculo sanguíneo necesario.
Sin embargo, tener un apellido incluido no garantiza por sí solo el pasaporte. Hay requisitos clave que se deben cumplir y documentos que deben respaldar la solicitud.
¿Cómo saber si califico?
El primer paso es investigar el árbol genealógico familiar. Si en la línea paterna existe un antepasado italiano, no hay límite de generaciones para aplicar. Pero si el vínculo es por parte materna, hay una restricción: la persona solicitante debe haber nacido después del 1 de enero de 1948. Esto se debe a una antigua disposición que limitaba la transmisión de ciudadanía por parte de mujeres antes de esa fecha.
Guía práctica para iniciar el proceso
El trámite debe hacerse ante el consulado italiano correspondiente al país de residencia. Estos son los pasos básicos:
- Ingresar al sitio web oficial del consulado italiano.
- Completar un formulario con información personal.
- Esperar el correo electrónico de confirmación.
- Solicitar una cita para presentar los documentos.
- Asistir al consulado con las pruebas que acrediten el vínculo familiar con un ciudadano italiano.
Se recomienda llevar certificados de nacimiento, matrimonio y defunción, debidamente apostillados y traducidos al italiano si fuera necesario.
¿Por qué Italia facilita este proceso?
Italia, como otros países europeos con fuerte emigración histórica, busca reconectar con las generaciones nacidas fuera de su territorio. En América Latina, especialmente en Argentina, Brasil, Uruguay y Costa Rica, hay millones de descendientes de italianos. Muchos conservan apellidos, tradiciones y documentos familiares que podrían abrirles la puerta a la ciudadanía.
Además, desde una perspectiva económica, atraer nuevos ciudadanos con raíces italianas fortalece los lazos internacionales y reactiva vínculos culturales que habían quedado en pausa.
Un pasaporte que vale oro
Obtener la ciudadanía italiana no solo significa tener un documento europeo. Representa acceso a educación de calidad, servicios de salud, oportunidades laborales y libre circulación en Europa. Además, permite transmitir esa ciudadanía a las siguientes generaciones, asegurando un legado con nuevas oportunidades.
Si tu apellido está en la lista, o si sabés que tu bisabuelo o abuela eran italianos, quizás es momento de desempolvar los álbumes familiares. Europa podría estar más cerca de lo que imaginás.


