Un hecho de violencia atroz sacudió a la ciudad de Santos, Brasil, donde un sargento de la Policía Militar, identificado como Samir Carvalho, irrumpió en una clínica médica y ejecutó a su esposa, Amanda Fernandes, frente a la hija de ambos. La niña también fue herida de bala, aunque permanece estable.
Todo ocurrió mientras Amanda se encontraba con su hija en una consulta médica. De acuerdo con medios locales, la mujer ya había advertido al doctor que su esposo la acosaba, por lo que el médico tomó la decisión de resguardarlas en uno de los consultorios y dar aviso a la policía.

Sin embargo, la situación escaló en cuestión de segundos. Según los primeros reportes, cuando los agentes llegaron al sitio, el agresor se mostró aparentemente desarmado. Pero al abrirse la puerta del consultorio, sacó un arma oculta y disparó contra su esposa y la niña. Aún no conforme, el atacante usó un cuchillo para apuñalar a Amanda en repetidas ocasiones, causándole la muerte en el acto. La menor, que recibió impactos en la pierna y el hombro, fue trasladada a un hospital cercano y se encuentra fuera de peligro.
La versión de los hechos ha generado confusión, ya que la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de São Paulo sostiene que los oficiales encontraron a Amanda ya fallecida cuando llegaron. No obstante, otras fuentes aseguran que el crimen se cometió en presencia de la policía, lo que podría poner en entredicho el protocolo de actuación de los cuerpos de seguridad.
Carvalho fue detenido en el lugar y puesto a disposición de la Delegación de Defensa de la Mujer (DDM), donde se abrió una investigación bajo la figura de femicidio, un delito tipificado en Brasil desde 2015 como la muerte de una mujer por razones de género, en contexto de violencia doméstica o familiar.
Un país en crisis por la violencia machista
Este caso no es un hecho aislado. Brasil ha registrado un promedio de cuatro femicidios diarios en lo que va del 2024, según el diario Folha de São Paulo. En total, 1.459 mujeres han sido asesinadas en estos primeros meses del año, muchas de ellas a manos de sus parejas o exparejas.

Desde que la figura del femicidio fue incorporada al Código Penal en 2015, se contabilizan más de 11.800 asesinatos de mujeres bajo esta causa. Las estadísticas revelan una tragedia persistente en un país que continúa lidiando con altos niveles de violencia de género y un sistema que muchas veces falla en proteger a las víctimas, incluso cuando ya han denunciado amenazas o persecución, como en el caso de Amanda.


