Las autoridades alegan razones de salud pública, seguridad y religión para justificar la medida, que sigue generando controversia en el país
Una medida que divide a la sociedad iraní
En una decisión que ha reavivado el debate sobre derechos, libertades y cultura en Irán, al menos 17 ciudades han prohibido oficialmente pasear perros en espacios públicos. Las autoridades justifican la medida por motivos de higiene, orden social y seguridad, pero el trasfondo religioso y político resulta innegable.
La medida fue confirmada por distintos medios locales, citando a fiscales y funcionarios de ciudades como Isfahán, Yazd, Kerman e Ilam. El fiscal de Mashhad, Mohammad Hossein Daroudi, fue más allá al declarar que “pasear perros es un delito evidente”, colocándolo en la misma categoría que el acoso a mujeres y niños.
“Una amenaza para la salud pública”: fundamentos jurídicos y castigos
Daroudi citó el artículo 688 del Código Penal Islámico para fundamentar la prohibición, el cual sanciona cualquier acción que ponga en riesgo la salud pública. Según sus declaraciones, los dueños que violen la normativa enfrentarán advertencias, multas y hasta la retención del animal.
Además, se prohibirá otorgar nuevas licencias para clínicas veterinarias en zonas urbanas, como parte de una estrategia más amplia para “desincentivar” la presencia de animales domésticos en la vida cotidiana iraní.
La dimensión religiosa: perros como símbolo de impureza y cultura occidental
Aunque no existe una ley explícita que impida tener mascotas, algunos sectores conservadores del Islam consideran impuro el contacto con perros, especialmente con su saliva. Esta interpretación ha influido en el discurso oficial, donde poseer o pasear perros es visto como un acto occidentalizado y contrario a los valores tradicionales del país.
El líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, se pronunció en 2017 en contra de tener perros como mascotas, argumentando que hacerlo por motivos distintos a la caza, la vigilancia o el trabajo rural “se considera reprobable”.


