jueves, 25 junio 2026
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¿Se pueden predecir erupciones volcánicas? La NASA revela que los árboles podría ayudar

Los árboles podrían ayudar a predecir erupciones volcánicas, según revela un hallazgo de la NASA

Redacción – San José. La posibilidad de anticiparse a una erupción volcánica ha sido, durante décadas, uno de los grandes retos de la ciencia. Pero un nuevo estudio de la NASA propone una mirada inesperada: la clave podría estar en los árboles.

Según la investigación, se detectó un fenómeno peculiar antes de algunas erupciones: la vegetación cercana a los volcanes se tornaba visiblemente más verde días o semanas antes del evento. Este cambio, casi imperceptible desde tierra, fue identificado mediante imágenes satelitales y se relaciona directamente con la actividad volcánica subterránea.

¿Cómo funciona este fenómeno?

A medida que el magma asciende lentamente hacia la superficie, libera dióxido de carbono (CO₂), un gas que, aunque invisible, es esencial para la vida vegetal. En condiciones naturales, una mayor concentración de CO₂ en la atmósfera actúa como fertilizante para las plantas, haciendo que crezcan más rápido y se vean más verdes.

“El CO₂ empieza a salir antes de que haya una explosión, las plantas lo perciben y lo aprovechan para crecer con más fuerza”, explicó el periodista científico Daniel Silva, al referirse al descubrimiento. “Es un cambio que desde tierra no se nota fácilmente, pero desde los satélites sí”.

Imágenes verdes como señal de alerta

Eduardo Bendek, ingeniero de la NASA, detalló que el equipo observó este patrón en diversas zonas volcánicas del mundo. “Los árboles más cercanos a los volcanes comienzan a reverdecer antes de una erupción porque hay una mayor densidad de CO₂ en la atmósfera. Ese cambio se puede medir con satélites y distinguirlo de los árboles más alejados”, explicó.

Un posible cambio de paradigma en prevención de desastres

Este hallazgo podría convertirse en una herramienta revolucionaria para la prevención de catástrofes naturales, especialmente en países con alta actividad volcánica como Chile, México, Indonesia, Japón o incluso Costa Rica, donde decenas de comunidades viven cerca de cráteres activos.

Si se logra establecer una relación consistente entre el reverdecimiento de la vegetación y el comportamiento del magma, las autoridades podrían ganar días —o incluso semanas— para evacuar zonas de riesgo y preparar a la población.

¿Y en Costa Rica?

Nuestro país, con volcanes activos como el Turrialba, el Poás y el Rincón de la Vieja, podría beneficiarse enormemente de este avance. Aunque el OVSICORI-UNA y la Red Sismológica Nacional ya hacen un monitoreo constante, sumar herramientas de observación satelital orientadas a la vegetación sería un paso más hacia una respuesta temprana ante una eventual erupción.

La ciencia y la naturaleza, trabajando juntas

Este descubrimiento es un claro ejemplo de cómo la tecnología y la observación de la naturaleza pueden unirse para enfrentar desafíos complejos. Lo que antes era solo terreno de sensores, sismógrafos y drones, ahora también encuentra respuestas en algo tan aparentemente sencillo como el color de las hojas de un árbol.

Aún quedan estudios por realizar y patrones por confirmar, pero la posibilidad de usar el comportamiento de los árboles como «termómetros vivientes» en zonas volcánicas abre una nueva puerta para la ciencia… y para la seguridad de miles de personas en el mundo.

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