De millonario a mendigo: la increíble historia de Max Higgins, el «Walt Disney» fallido de Latinoamérica
En 2007, Max Higgins aterrizó en San Pedro en helicóptero, prometiendo construir el primer Disney World de Latinoamérica. Traía consigo millones de dólares, autos de lujo, promesas de empleo y hasta a Diego Maradona, quien lo coronó en un evento transmitido a todo el país.
Se sacaba fotos con artistas internacionales como Gloria Gaynor, Duran Duran, Soledad y Los Nocheros. Vivía en Puerto Madero, paseaba en una Lamborghini y hablaba de inversiones por mil millones de dólares. Todo parecía real.
Pero todo era una ilusión.
Eventos vacíos, empresas con nombres sospechosos como “Higgins Warner”, demandas de Disney y Warner Bros y proyectos que nunca se concretaron. Para muchos, Higgins financiaba su estilo de vida a través de un esquema Ponzi.
En 2013 reapareció, pero ya no hablaba de parques ni negocios. Ahora sus discursos eran sobre conspiraciones y encuentros con extraterrestres. Su imperio se había desmoronado. Las causas penales por estafa en Reino Unido y Estados Unidos comenzaron a salir a la luz.
Hoy, Max Higgins duerme en una colchoneta bajo la recova de la avenida Alem, cerca de la Casa Rosada. Ya no quedan rastros de la opulencia. Sin cámaras, sin socios, sin multitudes.
De los delirios de grandeza a la indigencia, su historia es el reflejo brutal de lo que ocurre cuando la fantasía choca con la realidad. De querer ser Disney, a terminar solo en la calle.


