jueves, 25 junio 2026
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Apostó $6.000, ganó 70 mil dólares pero nunca los pudo cobrar

Jugó en una tragamonedas y creyó ganarse más de 70 mil dólares: terminó con un terreno, sin trabajo y marcado por la tragedia

Lo que parecía un golpe de suerte destinado a cambiarle la vida, terminó siendo una larga pesadilla para Antonio Miranda, un albañil que apostó lo que tenía en un casino y vio en la pantalla un premio que parecía un milagro: 100 millones de pesos argentinos, el equivalente a unos 71.400 dólares.

Era el 7 de julio de 2022. Esa noche, Miranda ingresó a un casino en la ciudad de Río Gallegos, al sur de Argentina. Con tan solo 6.000 pesos argentinos (alrededor de USD 4 al tipo de cambio paralelo de hoy), probó suerte en una máquina tragamonedas. Luego de unas jugadas, apareció un cartel multicolor que lo dejó paralizado: 100.000.000 brillaban en la pantalla. No era una broma. O eso creía él.

“Eso no puede ser”, le dijeron

Una empleada del casino le advirtió que era imposible, que se trataba de un error del sistema. Pero Miranda, con los reflejos de quien sabe que la realidad puede esfumarse en segundos, sacó su celular y tomó una foto del premio. Esa captura sería la clave en una larga disputa legal.

Pasaron más de cuatro años desde aquella noche. Durante todo ese tiempo, el premio que prometía una vida nueva se convirtió en una cadena de frustraciones, desgaste emocional y hasta tragedias personales.

De la casa soñada a un terreno

Miranda demandó al casino. Quería lo que consideraba suyo. Con ese dinero planeaba comprar una casa, dejar de alquilar y dar estabilidad a su madre enferma. Pero nada fue como esperaba.

“El casino insistió en que el premio fue un error técnico. Nos ofrecieron primero apenas 200.000 pesos, lo que supuestamente era el tope real de la máquina”, contó su abogado, Gustavo Insaurralde, en entrevista con medios argentinos.

El proceso judicial se formalizó en septiembre de 2023. Antes de llegar al juicio, el casino accedió a una mediación. El acuerdo se firmó en julio de 2024, pero incluía una cláusula de confidencialidad: Antonio no puede revelar cuánto le pagaron, ni hablar del caso con la prensa. Solo se sabe que el monto fue mucho menor a los 71 mil dólares originales, y que los pagos se fraccionaron hasta septiembre de ese mismo año.

Con ese dinero, Miranda no pudo comprar una casa, apenas un terreno, según confirmó su defensor legal.

Una sucesión de golpes

Más allá del monto, el desgaste emocional fue enorme. Mientras el proceso avanzaba, Antonio perdió su trabajo, se mudó a Formosa para cuidar a su madre enferma, y su situación económica empeoró. Pero lo peor llegó un día después de firmar el acuerdo judicial: su madre falleció.

Como si fuera poco, semanas después sufrió un grave accidente laboral que lo dejó al borde de la muerte. “Fue un premio que nunca pudo disfrutar. El azar le jugó una mala pasada. Por eso lo llamamos el premio de la mala suerte”, lamentó su abogado.

Un cierre a medias

Aunque el caso ya se cerró judicialmente, el trasfondo deja muchas preguntas: ¿Debe un casino responder si una máquina muestra un error multimillonario? ¿Puede una persona común enfrentar a una empresa de ese tamaño sin quedar desgastada física y emocionalmente?

Insaurralde cree que sí había un caso sólido. “Teníamos todo: testigos, fotos, videos, registros que el casino intentó borrar. Si íbamos a juicio, estoy seguro de que ganábamos. Pero los tiempos judiciales en Argentina pueden durar más de 10 años. Antonio necesitaba el dinero ya”.

Y así terminó la historia que empezó con un cartel luminoso lleno de ceros y terminó con un terreno, muchas lágrimas y el recuerdo de lo que pudo haber sido.

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