El hombre asesinado a balazos dentro de un gimnasio en el centro de Cartago no solo había salido recientemente de prisión, sino que además mantenía al menos nueve causas penales abiertas, varias de ellas por delitos de alta gravedad, pese a lo cual se encontraba en libertad al momento del ataque.
La víctima fue identificada como Jeffry Araya, conocido con el alias de “Saya”. De acuerdo con información judicial preliminar, el sujeto acumulaba procesos activos en distintas fiscalías del país, principalmente en la provincia de Cartago, relacionados con robo agravado, portación ilícita de armas y tentativa de homicidio.

Registros judiciales detallan que algunas de estas causas se remontan a más de una década atrás y estaban bajo conocimiento de fiscalías adjuntas, juzgados de ejecución de la pena y despachos de flagrancia. A pesar de ese amplio historial, Araya había recuperado la libertad hace aproximadamente un mes, cuando aún tenía penas pendientes de cumplir y expedientes sin resolución definitiva.

Entre los delitos atribuidos figuran reiterados robos agravados, así como un proceso por tentativa de homicidio y otro por portación ilegal de arma permitida, todos tramitados en sedes judiciales de Cartago. Las autoridades confirmaron que varias de estas causas seguían activas al momento de su muerte.
El homicidio ocurrió la noche del lunes, cuando Araya se encontraba entrenando dentro de un gimnasio ubicado cerca del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), sobre la vía que comunica Metrocentro con Taras. En ese momento fue atacado a balazos, lo que provocó pánico entre otros usuarios del local.
Socorristas que atendieron la emergencia lo declararon fallecido en el sitio, tras confirmar múltiples impactos de bala en el tórax y el abdomen. La escena quedó bajo custodia policial mientras agentes judiciales realizaron el levantamiento del cuerpo y la recolección de indicios balísticos.
El caso permanece en investigación por parte del Organismo de Investigación Judicial, que analiza si el crimen estaría relacionado con ajustes de cuentas o disputas ligadas al entorno delictivo del fallecido, así como las circunstancias que permitieron que se encontrara en libertad pese a su amplio expediente penal.


