El asesinato del oficial de la Fuerza Pública Gerson Rosales Cascante, ocurrido este miércoles en Batán de Matina, estaría directamente ligado a la presión policial que se venía ejerciendo contra grupos criminales de la zona Caribe.
Las autoridades manejan como principal hipótesis que el ataque fue una represalia por los recientes operativos realizados por oficiales destacados en Batán, donde se habían decomisado motocicletas, armas de grueso calibre e incluso aparente droga.
Rosales, de apenas 28 años, recibió un disparo en la cabeza durante una emboscada armada mientras realizaba labores de patrullaje junto a otros compañeros. Aunque fue trasladado de emergencia desde Limón hasta el Hospital Calderón Guardia mediante un operativo aéreo, minutos después se confirmó su fallecimiento.
De acuerdo con información manejada por el Ministerio de Seguridad Pública, los oficiales destacados en la zona ya habrían recibido amenazas debido a las intervenciones constantes contra estructuras vinculadas con narcotráfico y sicariato.
El ataque ocurrió en pleno centro de Batán, cuando varios sujetos que viajaban en motocicleta interceptaron a los policías y abrieron fuego en múltiples ocasiones.
Uno de los oficiales heridos intentó responder a los disparos mientras buscaba proteger a su compañero hasta la llegada de refuerzos.
Tras el atentado, agentes del OIJ y cuerpos policiales desplegaron una serie de allanamientos en el sector de Davao de Batán, donde lograron detener a varios sospechosos presuntamente relacionados con el crimen.
Dentro de la vivienda intervenida, las autoridades encontraron motocicletas, armas de fuego y aparente droga, elementos que ahora forman parte de la investigación.
De momento, ya son tres los detenidos por este caso, mientras continúa la búsqueda de un cuarto sospechoso que permanece en fuga.
Gerson Rosales tenía aproximadamente 22 días de haber sido trasladado a Batán. Era vecino de Talamanca, estaba casado y era padre de un hijo.
El caso mantiene en alerta a las autoridades debido al aumento de ataques armados contra oficiales en sectores golpeados por disputas entre grupos criminales en Limón.


