La cobertura de uno de los operativos judiciales más relevantes del año terminó envuelta en polémica, luego de que un equipo de Noticias Repretel denunciara haber sido amenazado por un agente del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en medio del traslado de los extraditables Celso Gamboa y Edwin López Vega, conocido como “Pecho de Rata”.
El incidente, que ocurrió durante el recorrido hacia el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, se dio en un contexto de alta tensión operativa, donde múltiples cuerpos policiales participaban en la movilización de los sospechosos requeridos por autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Relato directo desde la cobertura
De acuerdo con el periodista Jesús Chacón, el equipo se encontraba debidamente identificado cuando un vehículo del OIJ les cerró el paso de forma abrupta. Según su versión, un oficial armado se aproximó y lanzó una advertencia que califican como una amenaza directa: si continuaban siguiendo el operativo, serían atacados a balazos.
El comunicador también cuestionó que, mientras a ellos se les impedía avanzar, otros medios sí lograron mantener la cobertura, lo que genera dudas sobre la aplicación de criterios durante el despliegue policial.
El agente, siempre según el testimonio del periodista, habría señalado que actuaba bajo instrucciones del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT), una unidad que suele intervenir en operaciones de alto riesgo.
Comunicación interna y sospechas
Otro elemento que añade complejidad al caso es una supuesta comunicación por radio que el propio equipo asegura haber escuchado. En ella, se indicaba que un “grupo 4” no debía ser autorizado a continuar, lo que los afectados interpretan como una referencia directa a su unidad de trabajo.
Este detalle abre interrogantes sobre la coordinación interna del operativo y si existían directrices específicas para restringir la labor de determinados medios de comunicación.
Reacción inmediata y escalamiento del caso
Tras lo ocurrido, el director de Noticias Repretel, Randall Rivera, trasladó la denuncia al director interino del OIJ, Michael Soto. Según trascendió, desde la propia institución se solicitó que el hecho se hiciera público, lo que refleja la sensibilidad del caso dentro de las autoridades judiciales.
El señalamiento no es menor, ya que pone sobre la mesa un tema recurrente en coberturas de alto perfil: el equilibrio entre la seguridad de los operativos policiales y el respeto al ejercicio periodístico.
Un contexto marcado por la presión operativa
La extradición de Gamboa y López Vega representa un hecho histórico para Costa Rica, al tratarse de un proceso poco común que involucra coordinación internacional, protocolos estrictos de seguridad y una fuerte atención mediática.
En este tipo de escenarios, las autoridades suelen reforzar los perímetros y limitar accesos para evitar riesgos. Sin embargo, especialistas han señalado en distintas ocasiones que estas medidas deben aplicarse sin vulnerar la libertad de prensa ni generar actos de intimidación.
Cobertura continúa pese al incidente
A pesar del episodio, Noticias Repretel confirmó que mantendrá la cobertura del caso a través de sus diferentes plataformas. El hecho, lejos de frenar el seguimiento, ha intensificado el interés público en torno tanto al proceso de extradición como al comportamiento de las autoridades durante el operativo.


