En un anuncio que nadie quería escuchar, Michael Soto Rojas, subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), confirmó este domingo 27 de julio una cifra que sacude profundamente a la sociedad costarricense: ya son 500 los homicidios registrados en lo que va del 2025.
La muerte número 500 se produjo en el barrio Quinto de Limón, a escasos metros del cementerio sur. Allí, un hombre fue atacado a balazos en plena vía pública. Aunque fue trasladado en condición crítica al hospital Tony Facio, lamentablemente fue declarado sin vida minutos después de su ingreso. En el lugar del crimen, las autoridades hallaron al menos siete casquillos de bala calibre 9 milímetros, lo que confirma la brutalidad del ataque.
Un aumento preocupante
Al comparar los datos con el mismo periodo del 2024, la situación resulta aún más alarmante. En ese momento, Costa Rica había registrado 496 homicidios, lo que indica un incremento de cuatro muertes violentas este año. Esta tendencia al alza consolida el 2025 como uno de los años más sangrientos en la historia reciente del país.
Pero no se trata solo de cifras. Cada número representa una historia truncada, una familia devastada, una comunidad herida.
Radiografía de la violencia en Costa Rica
Según las estadísticas del OIJ, los escenarios de estos crímenes reflejan una violencia desbordada que no respeta espacio ni contexto:
- 246 asesinatos ocurrieron en plena vía pública, lo que evidencia la impunidad con la que se ejecutan estos actos.
- 94 personas fueron asesinadas dentro de sus propias casas, un dato que cuestiona la seguridad de lo más íntimo: el hogar.
- 62 homicidios sucedieron en vehículos, ya sea durante desplazamientos o emboscadas planificadas.
- 18 ocurrieron en locales comerciales, afectando también la tranquilidad de trabajadores y clientes.
Además, otros espacios como parques, fincas, ríos y hasta plazas también figuran entre los lugares donde la muerte ha hecho presencia este año.
Asesinatos múltiples que estremecen
Dentro del total de muertes contabilizadas se registran 66 homicidios dobles, 27 triples y un homicidio cuádruple, lo que revela la magnitud de ciertos hechos violentos, donde la sangre de más de una víctima ha sido derramada en un mismo acto criminal.
¿Qué hay detrás de esta ola de violencia?
Aunque aún no se han revelado todos los motivos detrás de cada homicidio, los expertos coinciden en que el narcotráfico, el sicariato y los conflictos entre bandas criminales son los principales motores de esta ola de violencia. Regiones como Limón, Puntarenas y partes del GAM han sido puntos críticos, donde el crimen organizado parece tener más fuerza que nunca.


