Ni las cámaras de seguridad, ni los testigos, ni siquiera estar en un sitio público como una gasolinera impidieron que una pareja fuera atacada brutalmente la madrugada de este sábado en Guayabos de Curridabat. El violento asalto, que se presume fue un bajonazo para robarles el carro, terminó con un hombre muerto y una mujer en condición crítica.
Las víctimas ya fueron identificadas. Se trata de un hombre de apellido Villalobos, de 43 años, quien murió en el sitio tras recibir seis balazos en el pecho; y una mujer apellidada Guzmán, cuya edad no ha sido revelada, pero que se encuentra hospitalizada en estado delicado con tres impactos de bala en el abdomen.
Según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), los hechos ocurrieron dentro de una estación de servicio, cuando tres sujetos armados sorprendieron a la pareja que se encontraba en un vehículo. Los sospechosos no solo dispararon en repetidas ocasiones, sino que luego escaparon llevándose el carro de las víctimas.
Todo ocurrió bajo la mirada de cámaras de vigilancia y testigos que presenciaron la escena, lo que evidencia el grado de impunidad y desprecio por la vida con el que actuaron los delincuentes. A pesar del despliegue policial, hasta ahora no se ha logrado capturar a los responsables.
La hipótesis principal apunta a que Villalobos y Guzmán intentaron refugiarse en la gasolinera, creyendo que era un lugar seguro. Pero los atacantes no se detuvieron, ni siquiera al saber que estaban siendo grabados. La sangre quedó regada junto a las bombas de combustible, como símbolo de la violencia desbordada que azota al país.
Este nuevo crimen se suma a la preocupante estadística de homicidios que golpea a Costa Rica. Solo en los primeros cinco meses del 2025, el país ya suma 300 asesinatos, lo que refleja un panorama alarmante para la seguridad ciudadana.


