El escándalo en torno al extraditable Celso Gamboa sigue creciendo, y esta vez fue el propio director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Randall Zúñiga, quien lanzó una bomba: un actual ministro del gabinete del presidente Rodrigo Chaves lo llamaba “jefe”, revelando así una conexión directa con el exmagistrado señalado por liderar una red internacional de narcotráfico.
Durante una entrevista transmitida en Telediario de Multimedios Canal 8, Zúñiga anunció que este martes dará a conocer los nombres de los implicados ante la Comisión de Seguridad y Narcotráfico de la Asamblea Legislativa, poniendo en jaque a figuras clave del Poder Ejecutivo.
“Lo voy a decir ante la Asamblea Legislativa el día de mañana, respecto a estas dos personas”, afirmó el jefe del OIJ con total firmeza. Según sus declaraciones, no se trata de vínculos lejanos ni casuales, sino de relaciones estrechas y frecuentes con Gamboa Sánchez, quien está a las puertas de ser extraditado a Estados Unidos por delitos de narcotráfico de alto nivel.
Zúñiga también indicó que, además del ministro, hay al menos un asesor presidencial en temas de seguridad que mantiene nexos con el exfuncionario
¿Quiénes son los “cercanos” a Gamboa dentro del Gobierno?
La revelación sacude los cimientos del discurso oficial. Hasta ahora, el presidente Rodrigo Chaves ha negado rotundamente conocer a Gamboa o tener cualquier tipo de contacto con él. Incluso en un comunicado reciente, la Casa Presidencial acusó a los medios de generar confusión y distorsionar los hechos con mala intención.
Pero lo dicho por Zúñiga parece abrir una nueva puerta en esta historia. Las investigaciones apuntan no solo a la participación de Gamboa en el ingreso de droga al país, sino también a una red de protección política que habría facilitado su operación.
Consecuencias políticas inminentes
De confirmarse los nombres este martes en la Asamblea Legislativa, el caso podría escalar a una crisis de gobernabilidad. El hecho de que un ministro en ejercicio y un asesor presidencial hayan tenido trato frecuente —y hasta subordinado— con Gamboa representaría un golpe directo a la credibilidad del Gobierno.
Los diputados tendrán entonces la responsabilidad de actuar con firmeza. Las reacciones del Ministerio Público, la Asamblea Legislativa y la misma Casa Presidencial serán clave en las próximas horas. ¿Seguirá sosteniendo Chaves que no conocía a Gamboa, aun si un miembro de su gabinete lo llamaba “jefe”?
Conclusión
Costa Rica enfrenta un momento crucial. El caso Gamboa ha dejado de ser un proceso individual para convertirse en un espejo de lo que ocurre cuando el crimen organizado toca las puertas del poder político. Y mañana, con la comparecencia del director del OIJ en Cuesta de Moras, podríamos estar ante una de las sesiones más explosivas del año.


