El reconocido rostro de la televisión costarricense, Nelson Hoffmann, falleció este miércoles 26 de junio a los 74 años, dejando una profunda huella en la historia de la pantalla nacional. Su hijo, el también presentador Mauricio Hoffmann, confirmó que la causa de muerte fue un infarto, según declaró en una entrevista para el programa De Boca en Boca de Teletica.
Nelson no solo fue un ícono en la conducción televisiva, sino también un referente detrás de cámaras como productor de recordados espacios como Hola Juventud y Sábado Feliz, este último emitido durante muchos años por Teletica.
Una despedida íntima y una última voluntad clara
A pesar de su figura pública, la familia Hoffmann optó por una despedida íntima y discreta. La vela se realizó el mismo miércoles por la noche en la funeraria Shalom, en Tibás, donde decenas de personas del gremio artístico, amigos cercanos y seguidores se acercaron a rendir homenaje.
Mauricio explicó que el sepelio sería estrictamente familiar, siguiendo el deseo expreso de su padre y de su madre. “Lo vamos a cremar. Estamos esperando que llegue mi hermano para que se despida. Vamos a hacer una ceremonia muy íntima, en familia, para honrar su última voluntad”, afirmó.
El gesto de abrir las puertas de la vela fue una manera de agradecer al público por el cariño demostrado durante décadas, pero también se dejó claro que la ceremonia final no tendría acceso a la prensa ni a desconocidos. “Fue una decisión muy personal que vamos a cumplir”, insistió Mauricio, visiblemente sereno.
De Chile a Costa Rica: un legado de casi 50 años
Nelson Hoffmann nació en Chile, pero encontró en Costa Rica su segunda patria. Llegó en 1975 con solo 24 años, tras haber ganado fama como galán televisivo en su país natal. Una vez aquí, se ganó el corazón de los costarricenses con su estilo carismático y su capacidad de conectar con la juventud de la época.
En 1979 lanzó Hola Juventud, un programa musical pionero en la televisión tica. En una entrevista ofrecida años atrás, Nelson recordaba que la idea surgió luego de encontrar unos videos musicales en su casa. Convenció a la gerente de canal 11 de darle una oportunidad y, sin imaginarlo, creó un fenómeno mediático entre la audiencia joven.
Más adelante, en el año 2000, se sumó al equipo de Teletica, donde dirigió por más de dos décadas Sábado Feliz, un espacio sabatino de entretenimiento que se convirtió en un clásico para muchas familias costarricenses.
Un adiós que deja un vacío en la televisión tica
La partida de Hoffmann no solo enluta a su familia, sino también al gremio artístico nacional. Su legado como presentador, productor y figura de la televisión marcó a varias generaciones. Su aporte al medio fue reconocido tanto por colegas como por televidentes que lo siguieron durante décadas.
Aunque su voz ya no se escuche y su figura no esté en pantalla, la huella que dejó en la cultura popular del país permanecerá viva. Su historia es la de un inmigrante que encontró en Costa Rica un hogar, y que, con esfuerzo y creatividad, se convirtió en un referente nacional.


