El Cuerpo de Bomberos de Costa Rica emitió un mensaje cargado de pesar, tras la confirmación de la muerte del niño de apenas 3 años que cayó a un pozo de unos 20 metros en Pocosol de San Carlos.
En el relato oficial, la institución recordó cómo, en cuestión de segundos, movilizaron personal altamente especializado desde la Zona Norte, Puntarenas y San José. Al lugar llegaron unidades del Grupo USAR (Búsqueda y Rescate Urbano), equipos de rescate avanzado, paramédicos y rescatistas de cavernas, además de los bomberos locales de Los Chiles.
A pesar de los esfuerzos, el resultado fue devastador:
“Llega un momento donde una voz por radio interrumpe la esperanza cuando anuncia que el niño fue localizado sin vida. Y es ahí cuando nos quitamos la capa y el casco de bombero y nos ponemos los zapatos de la familia y comenzamos a sentir un dolor inimaginable”, expresaron.
El mensaje hace evidente el impacto emocional que estas emergencias generan incluso en los equipos de primera respuesta, quienes reconocieron que cada operación de este tipo los enfrenta al límite entre la esperanza y la tragedia.
Además, Bomberos agradeció el trabajo conjunto con la Cruz Roja Costarricense, reconociendo que se intentó todo lo posible para salvar la vida del menor.
La institución cerró su comunicado con un mensaje de solidaridad hacia los familiares del pequeño:
“A la familia del niño, le enviamos nuestras más sinceras condolencias. Este tipo de emergencias nos duele y nos duele muchísimo”.
El caso sigue bajo investigación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), que indaga por qué un pozo de tal profundidad no tenía medidas de seguridad y si existen otros similares en la zona que representen un riesgo para la comunidad.


