sábado, 6 junio 2026
- Publicidad -

Jóvenes alemanas iban a Costa Rica, pero acabaron presas y deportadas en EE.UU.

Un viaje soñado que incluía a Costa Rica terminó convertido en una pesadilla para dos jóvenes alemanas, luego de que autoridades de inmigración en Estados Unidos las detuvieran en Hawái, las esposaran, las desnudaran para registrarlas y, finalmente, las deportaran. El caso ha generado indignación internacional por el trato que recibieron y por las dudas en torno a la actuación de los oficiales estadounidenses.

Las protagonistas son Maria Lepere (18) y Charlotte Pohl (19), quienes, según su testimonio, habían iniciado una travesía por varios países con planes de llegar a Costa Rica para colaborar durante cinco semanas en un campamento de surf. Sin embargo, su paso por Estados Unidos, parte del itinerario, cambió el rumbo de su viaje y de su experiencia de vida.

Interrogadas por no tener reserva de hotel

El 18 de marzo de 2025, las jóvenes llegaron al aeropuerto de Honolulu con permisos turísticos de corta duración. Aparentemente, todo estaba en regla hasta que los oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) empezaron a cuestionar la falta de reservas de hospedaje para toda su estadía.

“Queríamos movernos de forma espontánea, igual que hicimos en Tailandia y Nueva Zelanda. No teníamos todo reservado, pero eso era parte de la experiencia”, explicó Pohl en declaraciones al medio alemán Ostsee Zeitung.

Sin embargo, lo que para ellas era una forma libre de viajar, para los agentes fronterizos fue motivo de sospecha. Las interrogaron durante horas y, según la versión oficial, ambas habrían admitido su intención de trabajar, lo cual no es compatible con sus tipos de visa (una con visa de turista y la otra bajo el programa de exención de visado).

Ellas aseguran que manipularon sus palabras

Pohl y Lepere afirman que nunca dijeron que iban a trabajar ilegalmente y que sus respuestas fueron malinterpretadas o manipuladas durante el interrogatorio. “Pusieron frases que no dijimos en las transcripciones”, aseguró Charlotte, quien además denunció que las hicieron desnudarse para ser registradas, las esposaron y las encerraron con reos condenados por delitos graves.

“Las condiciones eran inhumanas. Dormimos en una celda helada, con colchones con moho. La comida era pan con queso vencido, y un guardia nos advirtió que no lo comiéramos”, relató Lepere, visiblemente afectada.

Deportadas sin apelación posible

Tras una noche de encierro en un centro de detención, las adolescentes fueron devueltas a Alemania, con una escala en Japón. Ambas se habían graduado recientemente del colegio y su idea era hacer una pausa antes de iniciar sus estudios universitarios. Costa Rica figuraba como un destino clave en ese “gap year”, por lo que aún consideran retomar su plan desde México.

¿Turismo en la mira?

Este caso se da en medio de una baja en la llegada de turistas extranjeros a EE.UU., especialmente jóvenes mochileros o viajeros sin planes estrictamente definidos. Algunos expertos han señalado que hay una creciente desconfianza por parte de las autoridades migratorias hacia quienes viajan sin un itinerario formal.

En un intento por apaciguar las críticas, el secretario de Estado Marco Rubio declaró recientemente: “Si usted no viene a unirse a una protesta de Hamás ni a causar disturbios, no tiene nada de qué preocuparse”.

Sin embargo, el relato de Maria y Charlotte parece demostrar lo contrario. Su historia resuena especialmente en países como Costa Rica, que sigue siendo un destino muy buscado por jóvenes europeos interesados en surf, voluntariado y ecoturismo.

Costa Rica, aún en el radar

A pesar del mal trago, las dos jóvenes siguen entusiasmadas con la posibilidad de visitar Costa Rica. Su plan, ahora, es llegar por otra vía y vivir la experiencia que tanto anhelaban. “Queremos conocer su gente, la naturaleza, ayudar en un proyecto de surf y disfrutar del país”, comentaron.

Este tipo de casos plantea preguntas sobre el trato que reciben los jóvenes viajeros y si las políticas migratorias actuales están alineadas con las nuevas formas de turismo. Costa Rica podría capitalizar situaciones como esta ofreciendo un entorno más amigable y claro para quienes desean visitar, colaborar o explorar el país sin temor a ser criminalizados por su forma de viajar.

Articulos de su interés
- Publicidad -

Lo Más Leido

- Publicidad -

Lo Más Reciente