La historia que estremeció a Hatillo la semana pasada tomó un giro esperanzador este martes. El recién nacido encontrado dentro de un botadero clandestino, a la orilla de una quebrada en Hatillo 4, dejó el Hospital Nacional de Niños en buen estado de salud y ya fue ubicado con una familia que asumirá su cuido de manera temporal.
El menor había ingresado al centro médico tras ser rescatado por oficiales de la Policía Administrativa, en un caso que generó indignación y solidaridad entre vecinos y autoridades. Durante varios días, el bebé permaneció bajo estricta vigilancia pediátrica mientras especialistas confirmaban que no existía ningún riesgo para su vida.
Con el visto bueno de los médicos, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) activó el protocolo establecido para emergencias de este tipo y trasladó al niño a un hogar del Programa de Acogimiento Familiar, conformado por familias previamente evaluadas para brindar atención temporal a menores en situaciones de vulnerabilidad.
Rodolfo Meneses, abogado y vocero del PANI, explicó que estos hogares cumplen un rol clave cuando se trata de recién nacidos.
Según detalló, apenas se confirma el alta médica, se procede a su reubicación:
“Una vez que la persona menor de edad cuenta con el alta médica, descartando cualquier situación que contravenga con su vida, se hace el traslado hacia un recurso, en la mayoría de los casos ante estos hechos, en un hogar de acogimiento temporal. Son familias prevaloradas por el PANI y determinadas como capaces y competentes para asumir de manera temporal el cuido”, señaló.
Este tipo de acogimiento permite al bebé recibir atención personalizada, afecto y cuidados continuos mientras avanza la investigación para identificar a la madre y determinar qué ocurrirá con su situación legal y de protección.
La Policía Judicial mantiene abierta la indagación para esclarecer cómo el recién nacido terminó abandonado cerca del cauce y quiénes podrían ser los responsables. Entretanto, para el pequeño, inicia una etapa más segura y con acompañamiento cercano, mientras el PANI continúa su proceso para garantizar que se respeten todos sus derechos fundamentales.


