El cerco judicial sobre Celso Gamboa Sánchez, exmagistrado y exministro de Seguridad Pública, se sigue cerrando. Documentos filtrados y testimonios incluidos en expedientes estadounidenses revelan una serie de delaciones explosivas que lo vinculan directamente con el tráfico internacional de drogas y operaciones de lavado de dinero.
Dos de los testigos principales son Alexander Zacarías Herrera Hernández, de nacionalidad nicaragüense, y Raúl Vergara Palacios, alias “Aurelio”, un colombiano extraditado por Costa Rica a Estados Unidos en 2024. Ambos colaboraron con la DEA a cambio de reducción de penas y han entregado evidencia clave que, según una corte de Dallas, implica directamente a Gamboa.
Un cargamento perdido (¿o robado?) y una traición millonaria
Según Herrera Hernández, Gamboa le aseguró que un envío de droga hacia Guatemala había fracasado, con una pérdida estimada en $800.000. Sin embargo, tiempo después se enteró de que ese cargamento sí había llegado a destino, lo que despertó sospechas de que el exmagistrado habría engañado a sus socios para quedarse con el dinero.
Este testigo salió del país escoltado en un avión de la DEA, tras negociar su extradición con la condición de delatar al exfuncionario costarricense. Su versión coincide con otros elementos de la investigación: grabaciones, chats y transferencias sospechosas.
En paralelo, “Aurelio” —líder de una estructura narco que enviaba droga desde Colombia— también habría tenido roces con Gamboa por disputas económicas, lo que lo motivó a colaborar con las autoridades estadounidenses. Su testimonio forma parte de una larga cadena de evidencias que vinculan a Gamboa con cobros por asesorías, participación directa en envíos y uso de contactos institucionales para blindar operaciones.
El nexo con “Pecho de Rata” y la ruta del Caribe
La DEA sostiene que, tras diciembre de 2023, Gamboa y Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”, se asociaron para coordinar el tráfico de cinco toneladas de cocaína. La ruta utilizada era el Caribe centroamericano, una vía ya conocida por las autoridades como corredor de droga hacia EE. UU.
Ambos fueron detenidos el lunes y permanecen en prisión preventiva en el área de máxima seguridad de La Reforma, mientras se tramita la solicitud de extradición.
Caso Turesky: una red de poder, droga y dinero desde 2018
Pero los tentáculos del caso van más allá. Desde 2018, el nombre de Gamboa aparece en la investigación del caso “Turesky”, que involucra el envío de cargamentos de cocaína a Europa y Estados Unidos, así como presuntos actos de legitimación de capitales.
Según documentos en poder del medio Portavoz, la organización criminal liderada por Alejandro James Wilson, alias “Turesky”, y un sujeto apellidado Cartín, contrató a Gamboa por sus influencias en el Poder Judicial. En llamadas interceptadas en 2019, miembros de esta red discutían estrategias para protegerlo, afirmando que “Celso sabe quién está y quién no está en La Corte”, y que había que “invertir en él sin hacer ni mierda”.
En otras conversaciones, se le menciona como un actor con poder para “agarrar a la ministra” y usar su resentimiento con ciertos sectores judiciales para su propio beneficio. También se le vincula con comisiones por la venta de propiedades de Juan Carlos Bolaños, otro personaje vinculado a escándalos de corrupción y lavado de dinero.
Un juicio que marcará historia
La suma de todos estos elementos —testigos internacionales, grabaciones, antecedentes y vínculos institucionales— pone al descubierto lo que podría ser una de las tramas de crimen organizado más graves en la historia reciente de Costa Rica, no solo por su alcance económico y logístico, sino por la magnitud del personaje implicado.
Celso Gamboa, quien fue viceministro, ministro y magistrado, hoy enfrenta cargos que podrían llevarlo a pasar décadas tras las rejas en una prisión federal de EE. UU., si finalmente es extraditado y hallado culpable.
El proceso recién comienza, pero ya está claro que el caso no solo compromete a un exalto funcionario, sino que levanta una fuerte señal de alerta sobre las relaciones entre crimen organizado e instituciones del Estado.


