La muerte de un niño de 12 años en Limón sigue generando conmoción y abre una discusión profunda sobre la presión académica, la salud mental infantil y el rol del sistema educativo. A la denuncia pública que realizó su madre en días anteriores, ahora se suma una carta de despedida que ha tocado fibras sensibles en miles de personas y que vuelve a colocar el tema en el centro del debate nacional.
El menor, identificado como Jonder Ortega Agostos, cursaba sexto grado en la Escuela Rafael Yglesias Castro, en la comunidad de Cuba Creek, Limón. Su madre ha manifestado que el niño no logró aprobar las Pruebas Nacionales Estandarizadas por una diferencia de apenas dos puntos, situación que, según su testimonio, agravó un cuadro de ansiedad y frustración que venía arrastrando.
Desde el Ministerio de Educación Pública (MEP), el ministro Leonardo Sánchez Hernández reiteró que la institución lamenta profundamente el fallecimiento y que no corresponde al Ministerio adelantar conclusiones ni especular sobre las causas del hecho. Señaló que será el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) el encargado de esclarecer lo sucedido y que, mientras tanto, las instancias educativas regionales se mantienen en disposición de colaborar y acompañar a la comunidad educativa.
El caso ocurrió un día después del cierre oficial del curso lectivo 2025, lo que, según el MEP, impide la activación formal de protocolos de crisis; no obstante, autoridades educativas indicaron que se mantiene seguimiento a la situación desde un enfoque humano y preventivo.
La carta de una madre en medio del dolor
En redes sociales, la madre de Jonder compartió una carta dirigida a su hijo, un mensaje cargado de dolor, amor y un fuerte llamado de atención a la sociedad y a las autoridades educativas. A continuación, el texto íntegro compartido por ella:
“Estas son palabras de su madre y mucha fortaleza en este momento de dolor.
Hoy como madre de Jonder, mi bebé.
Excelente estudiante, excelentes notas todo un año, y como persona fue increíble y las personas que lo conocieron pueden dar fe.
Jonder lamentablemente tomó la decisión de acabar con su vida por unas malditas pruebas estandarizadas que no le permitieron graduarse por 2 puntos. Mi niño luchó con la ansiedad, la frustración de ver su esfuerzo valer nada al final.
Yo espero que esto llegue al Ministerio de Educación Pública (MEP) y que tomen conciencia de lo que están generando en excelentes estudiantes por su falta de empatía y mediocridad.
Siempre estuve con mi hijo y hasta el final lo motivé, un niño amado, educado y de buenos valores.
Tomemos conciencia de lo que están haciendo, no sigan jugando con el estrés y la frustración de los niños que lo dieron todo.
Mamás, papás, por favor vigilen a sus niños y sobre todo cúbranlos con la sangre de Cristo. Estos tiempos son malos para nuestra juventud y más con gobiernos que lejos de ayudar, los excluyen. Que lo de mi hijo sea una lección para todos.
Jonder Ortega Agostos, siempre te amaré y serás recordado como lo que eras: un niño muy dulce, servicial y sonriente.”
El mensaje ha sido ampliamente compartido y ha generado reacciones de solidaridad, así como cuestionamientos al modelo de evaluación y al acompañamiento emocional que reciben los estudiantes, especialmente en edades tan tempranas.
Un llamado que trasciende un caso
Más allá de las investigaciones judiciales en curso, este caso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la salud mental infantil, la detección temprana de señales de alerta y la necesidad de fortalecer el acompañamiento emocional en centros educativos y hogares.
Especialistas han insistido en que ningún resultado académico define el valor de una persona y que la presión extrema puede tener consecuencias graves cuando no existen redes de apoyo suficientes.
Si usted, un familiar o alguien cercano atraviesa una situación emocional difícil, en Costa Rica puede buscar ayuda llamando al 911 en caso de emergencia o acudiendo a servicios de atención psicológica y redes de apoyo comunitarias. La prevención y el acompañamiento pueden salvar vidas.


