miércoles, 17 junio 2026
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Era ‘Cupido’, el vendedor de flores más querido en Desamparados y lo mataron por negarse a pagar un ‘peaje’ de ₡200

Un ‘peaje’ de ₡200 apagó la vida de ‘Cupido’, el hombre que llenaba de flores a todo Desamparados.

En Los Guido de Desamparados no se habla de otra cosa. La comunidad entera intenta asimilar una noticia que duele más que cualquier otra: el asesinato de Álvaro Monge Hernández, conocido cariñosamente como “Cupido”, un hombre que durante años recorrió la capital llevando flores, alegría y detalles románticos a parejas de enamorados.

Su presencia era tan habitual como apreciada. Siempre con un ramo en la mano y una sonrisa franca, Cupido se convirtió en un personaje querido en bares, sodas, restaurantes y esquinas del centro josefino. Pero esa historia, que durante años sumó anécdotas y afecto, tuvo un final cruel.

Un ataque brutal por negarse a entregar dinero

Según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Álvaro, de 48 años, habría sostenido una riña con otro hombre identificado como Zamora, de 36 años. Todo apunta a que el agresor le exigió ₡200 y, al recibir una negativa, reaccionó con una violencia descomunal.

Durante el enfrentamiento, Cupido cayó al suelo. Fue en ese momento cuando, presuntamente, Zamora tomó una pesada piedra y se la estrelló en la cabeza, provocándole la muerte en el sitio. La Fuerza Pública logró detener al sospechoso minutos después del ataque.

Un crimen que deja a un pueblo sin palabras

Para los vecinos y comerciantes que lo conocían bien, el golpe fue devastador. Muchos aún recuerdan la forma en que Cupido llegaba con su cajita de flores y un comentario ligero que arrancaba sonrisas. Era una figura familiar, humilde, trabajadora y respetuosa.

“Era imposible no quererlo”, cuentan quienes lo vieron crecer como parte del paisaje urbano. La noticia de su muerte no solo generó indignación, sino también un profundo sentimiento de injusticia. ¿Cómo alguien capaz de regalar tanta ternura puede terminar siendo víctima de tanta brutalidad?

Un símbolo de lucha y cariño

Álvaro Monge no solo vendía flores: construía pequeños momentos de felicidad en medio de la rutina josefina. Muchos clientes lo tenían de buena suerte para aniversarios, citas o reconciliaciones. Su muerte deja un vacío enorme en Los Guido y en todos los rincones donde alguna vez dejó una rosa y una sonrisa.

Mientras la comunidad exige justicia y el proceso judicial avanza, el recuerdo de Cupido se mantiene vivo en cada historia compartida, en cada ramo dejado sobre el suelo donde cayó y en cada abrazo entre vecinos que lloran su ausencia.

Un hombre bueno, humilde y querido perdió la vida de una forma incomprensible. Su nombre no se olvidará, y su memoria seguirá floreciendo en quienes lo conocieron.

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