Las autoridades estadounidenses alertaron sobre un inminente intento de huida del exmagistrado, a quien consideran cabecilla de una red internacional de narcotráfico.
La presión internacional sobre el caso Celso Gamboa va en aumento. La Embajada de Estados Unidos en Costa Rica solicitó con carácter de urgencia la extradición del exmagistrado y exministro de Seguridad Pública, señalando que existía un alto riesgo de fuga, apenas días después de su detención.
La solicitud, presentada formalmente el 20 de junio, advierte que la posible evasión del país era inminente, por lo que se instó a las autoridades costarricenses a actuar con rapidez. Tres días después, el lunes 23, Gamboa fue capturado por agentes judiciales y trasladado al centro penal La Reforma.
Así lo revela el expediente 25-000071-0016-PE, donde se tramita su extradición junto con la de otros dos implicados. El documento sostiene que el exmagistrado figura como líder de una estructura criminal dedicada al tráfico de drogas a gran escala, cuyas operaciones abarcarían Centroamérica, Suramérica y Norteamérica desde al menos el año 2020.
¿Qué cargos enfrenta en EE. UU.?
De acuerdo con la documentación oficial enviada desde Estados Unidos, a Gamboa se le acusa de:
- Conspiración para fabricar y distribuir cinco kilogramos o más de cocaína.
- Conocimiento de que dicha droga sería introducida ilegalmente al territorio estadounidense.
La solicitud se basa en el Título 21 del Código de los Estados Unidos, que regula delitos graves relacionados con narcóticos. En este caso, las penas podrían alcanzar décadas de prisión en una corte federal.
Un celular que podría ser clave
Otro detalle que refuerza la seriedad de la investigación es que, tras su detención, las autoridades costarricenses decomisaron el teléfono celular de Gamboa y lo entregaron a un agente de la DEA, lo que indica una estrecha colaboración entre las agencias estadounidenses y el Ministerio Público de Costa Rica.
Este dispositivo podría contener evidencia vital sobre los movimientos de Gamboa, sus comunicaciones con otros miembros de la supuesta red criminal, y detalles sobre rutas de envío y contactos estratégicos tanto en Costa Rica como en el extranjero.
Un historial que lo persigue
Gamboa, quien años atrás ostentó uno de los cargos más altos del sistema judicial costarricense, enfrenta ahora el señalamiento más severo de su carrera: ser cabeza visible de una red de narcotráfico transnacional. La magnitud del caso ha generado fuerte atención mediática, no solo por el perfil del detenido, sino también por los tentáculos de la organización a la que presuntamente pertenece.
En Costa Rica, además de enfrentar el proceso de extradición, se le vincula con proyectos inmobiliarios sospechosos, empresas fachada y relaciones con otros imputados por lavado de dinero. Su cercanía con figuras del Poder Judicial, según interceptaciones telefónicas incluidas en el expediente, habría sido un recurso clave para la operación del grupo criminal.
¿Escapatoria frustrada?
La mención explícita del riesgo de fuga en la solicitud de extradición demuestra que Estados Unidos no subestima las posibles maniobras de Gamboa para eludir la justicia. Por eso, la captura inmediata y su ubicación en un régimen de máxima seguridad en La Reforma fueron acciones consideradas prioritarias.
No obstante, sus intentos por obtener un traslado carcelario, bajo el argumento de múltiples enfermedades —entre ellas cáncer, trastornos psiquiátricos y padecimientos inmunológicos— también están bajo escrutinio, sobre todo porque el certificado médico que presentó fue firmado por un doctor imputado por narcotráfico en otro caso.
Lo que viene
El proceso de extradición ahora está en manos del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y del Poder Judicial, y podría extenderse varios meses dependiendo de los recursos legales que interponga la defensa de Gamboa. Mientras tanto, el caso continúa acaparando la atención nacional e internacional, marcando un antes y un después en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado en Costa Rica.


