Ella es Giselle Zuñiga, una mujer de 52 años que pasó en la cárcel un año y cinco meses por un delito que no cometió, sin embargo este 20 de abril fue puesta en libertad y aprovechó para contar ese testimonio que la marcó de por vida.
Zuñiga contó a La Teja, que la acusaron por supuesto abuso sexual y violación hacia una niña y que tuvo que estar tras las rejas por una denuncia que inventó su exjefa para perjudicarla.
En apariencia fue por un acto de venganza, ya que en su momento Zuñiga fue a denunciar a su exjefa al Juzgado de Cuantía de Trabajo, porque le pagaba un mal salario.
Cuando la mujer para la que trabajaba Giselle se enteró del caso, le dijo a ella que su hermano era el mejor abogado del juzgado y que se iba a vengar.
“Me dijo: Así me voy a vengar de usted y te vas a acordar toda la vida de mí, y yo decía que qué tipo de venganza sería”, comentó.
Lo que no se imaginó Zuñiga es que esa venganza resultaría en una acusación totalmente falsa; ese día llegaron siete testigos de la exjefa y además estaba el hermano de ella quien era el juez. De un momento a otro el juez le informó a Giselle que tenía un expediente por violación.
“El juez me dijo que yo tenía un expediente por violación y el juez me mandó a que me callara, yo me pude a llorar y salí de ahí”, afirmó Zuñiga.
Sin lugar a duda esto fue un tormento para esta mujer, quien pasó en la cárcel solo porque a su exjefa no le agradó para nada que la denunciaran por no pagar el salario correspondiente.
De igual manera, Giselle agregó que pasar en prisión le hizo perder la dignidad y que la afectó en muchas áreas de su vida.
“Me arruinaron mi vida y la de mis hijas y esposo. El día que me condenaron mi hija menor vio cómo me esposaron y eso la marcó para siempre, le dan ataques de pánico. Estuve en la cárcel Vilma Curling (Buen Pastor) y cuando mi hija menor y mi nieta iban las veía desde la malla, no quería que entraran para que no quedaran con ese recuerdo, mi alma se desgarraba”, confesó.
Ahora Zuñiga quedó en libertad, sin embargo aún queda esa espina y por eso analizará con su abogada el caso, para interponer una cotrademanda.
“Yo no puedo entender cómo una persona puede vivir sabiendo que mandó a alguien a la cárcel siendo inocente, esto me ha marcado la vida y a diario lloro, porque es demasiado doloroso recordar los días presa”, concluyó.


