La salida de Celso Gamboa Sánchez y de Edwin López Vega, conocido como “Pecho de Rata”, no solo marcó una jornada inédita para Costa Rica por tratarse de la primera extradición de nacionales hacia Estados Unidos, sino que también dejó un dato que rápidamente generó interés: la aeronave no tomó una ruta directa, sino que hizo una escala en Guatemala antes de seguir hacia territorio norteamericano.
El avión involucrado en el traslado, identificado con la matrícula N4982R, despegó del aeropuerto Juan Santamaría a las 8:53 a. m. de este viernes 20 de marzo, como parte del operativo coordinado entre autoridades costarricenses y estadounidenses. De acuerdo con reportes publicados este mismo viernes, la aeronave tenía programado pasar por el Aeropuerto Internacional La Aurora, en Guatemala, antes de continuar su viaje hacia Texas.
Aunque para muchos la parada pudo parecer sorpresiva, la escala formaba parte de la ruta prevista para el traslado. El mismo avión ya había llegado a Costa Rica el jueves 19 de marzo tras venir desde Guatemala, luego de una parada técnica en ese país, en un recorrido que originalmente había iniciado en Brownsville, Texas.
Detrás del vuelo hay un hecho de enorme peso judicial y político. Gamboa, exmagistrado y exministro de Seguridad, junto con López Vega, fue entregado a las autoridades de Estados Unidos para responder por cargos ligados al narcotráfico internacional. La extradición se ejecutó luego de la reforma aprobada en 2025, que abrió la puerta para enviar a costarricenses a enfrentar procesos penales en el extranjero por delitos como narcotráfico y terrorismo.
El destino judicial de ambos está ligado a Texas, donde deberán comparecer ante un juez federal que les comunicará formalmente los señalamientos y definirá las medidas cautelares del caso. Diversos reportes señalan que el proceso está vinculado con una causa abierta en Dallas y con acusaciones relacionadas con tráfico internacional de drogas.
La relevancia del caso va mucho más allá del traslado aéreo. Lo ocurrido este viernes coloca a Costa Rica en una nueva etapa de cooperación judicial internacional, especialmente en la lucha contra estructuras criminales transnacionales. Durante años, la Constitución impedía extraditar a ciudadanos costarricenses, por lo que este movimiento representa un giro legal de alto impacto en momentos en que el país enfrenta creciente presión por el avance del crimen organizado.
La operación también captó la atención fuera de Costa Rica. Medios locales reportaron que el seguimiento del trayecto del avión se volvió uno de los más observados en plataformas de rastreo aéreo, reflejo del interés que despertó la caída y salida del país de una figura que ocupó puestos de gran influencia dentro del Estado.
Con la salida del vuelo y la entrega formal de los extraditados, el caso entra ahora en una fase completamente dominada por la jurisdicción estadounidense. Desde ese punto, el foco deja de estar en el operativo de extracción desde suelo costarricense y pasa al expediente penal que los espera en Estados Unidos.


