viernes, 17 julio 2026
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El crimen que estremeció a Costa Rica: el caso de Evelyn Granda y su bebé

Un crimen que parece sacado de una novela de terror sacudió a Costa Rica el 7 de enero del 2010, cuando Evelyn Andrea Granda Leiva, de 20 años, y su bebé de apenas 22 días, fueron víctimas de un plan macabro urdido por Karol Solís Ramírez, una mujer decidida a retener a su pareja fingiendo un embarazo.
La historia fue revelada en detalle por La Teja, en su sección Expediente LT, donde se expone cómo Solís Ramírez, conocida como Karol, fingió durante meses estar embarazada, usando orina de mujeres embarazadas para pruebas caseras, mostrando falsos ultrasonidos y simulando síntomas. El fin era convencer a su pareja, Alonso Montoya, de que estaban por convertirse en padres.
“Lo que más me impactó fue el motivo determinante del homicidio, que era despojar a una madre, lo cual hicieron mediante engaño para que una de las autoras pudiera mantener bajo engaño a su pareja sentimental quien quería tener un hijo”, expresó Carlo Díaz, actual fiscal general y uno de los responsables de la investigación.
Un bebé como “prueba de amor”
Karol involucró a varias personas: su hija adoptiva, su yerno (Carlos Morales González, de 19 años), un amigo (Diego Sánchez Rojas, de 20), y otra mujer de apellido Solís. Su objetivo: robar un bebé para que Montoya creyera que era suyo.
La víctima ideal apareció en el camino: Evelyn Granda, una joven madre que caminaba con su bebé y su sobrino de dos años, rumbo a visitar a su hermana. Le ofrecieron ropa para el recién nacido, y la citaron a la casa de Karol.
Evelyn acudió, ilusionada, pero fue privada de libertad y asesinada brutalmente dentro de la vivienda. Morales González la lanzó al suelo, luego fue envuelta en bolsas negras. Su cuerpo fue arrojado al río Jorco.
“Morales González tiró el cuerpo de la ofendida al suelo, y luego la envolvieron en varias bolsas negras (…) posteriormente, proceden a lanzar el cuerpo al río Jorco”, según consta en la sentencia judicial.
Mentiras que duraron un día
Mientras Morales abandonaba al sobrino de Evelyn en un parque cercano, Karol presentó al recién nacido como su propio hijo en el taller de su pareja. Incluso alteró el libro de control médico del bebé con sus apellidos.
Pero la verdad cayó pronto: una vecina que fue testigo del crimen alertó al OIJ, y su testimonio llevó al hallazgo del cuerpo de Evelyn. En un principio fue tomada por loca, hasta que los agentes hallaron una mano asomando de una bolsa entre la basura del río.
“Los investigadores creyeron que la testigo tenía problemas mentales (…) pero al ir al río Jorco, encontraron mucha basura y en una de las bolsas vieron que se salía una mano. Allí confirmaron que todo era cierto”, señala el expediente.
Justicia, pero no consuelo
Tras la captura, Karol se sometió a un proceso abreviado y fue condenada a 20 años de prisión. Morales González recibió 32 años por homicidio calificado. La hija adoptiva de Karol sirvió como testigo clave en el juicio.
El bebé fue rescatado y devuelto a su familia. El dolor permanece, pero la justicia fue firme.
“Karol nunca mostró arrepentimiento”, concluyó el fiscal Carlo Díaz.

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