El accidente ocurrido recientemente en un centro recreativo de Guápiles continúa generando reacciones en redes sociales, luego de que se viralizara un video donde se observa cómo una estructura cae mientras una familia se tomaba una fotografía dentro del lugar.
Aunque las imágenes muestran un momento de tensión, la estructura no golpeó directamente a las personas involucradas, situación que evitó consecuencias físicas mayores. Sin embargo, el caso tomó otra dimensión tras la difusión masiva del material en plataformas digitales.
Ante la polémica, el propietario del centro recreativo decidió dar su versión de los hechos y explicar cómo actuó tras la emergencia. Según relató, al enterarse del incidente se presentó de inmediato en el sitio y se dirigió directamente a las personas afectadas para conocer su estado de salud.
De acuerdo con su testimonio, las personas le indicaron que se encontraban bien, aunque visiblemente asustadas por lo sucedido. En ese momento, el dueño se identificó con su nombre, Álvaro, y les comunicó que era el responsable y propietario del lugar. Además, les manifestó su total disposición para colaborar y les ofreció activar la póliza correspondiente en caso de que requirieran atención médica, fisioterapia, medicamentos u otro tipo de asistencia.
El empresario aseguró que su prioridad fue confirmar que las personas estuvieran bien. Durante la conversación, según explicó, ellas mencionaron la posibilidad de presentar una demanda. Ante esto, indicó que no tuvo inconveniente en ofrecer su número de teléfono, nombre completo y número de cédula, reiterando que lo más importante para él era el bienestar de las afectadas.
Horas después del incidente, el propietario señaló que fue contactado por un abogado que afirmó representar a las personas involucradas, entre ellas Angie Acuña, quien publicó los videos en redes sociales. Según explicó, desde ese primer contacto manifestó su disposición para dialogar y, en principio, se acordó una reunión para el viernes siguiente. No obstante, dicho encuentro no llegó a concretarse.
Posteriormente, tras una comunicación realizada por un familiar del dueño con la persona que difundió los videos, el abogado volvió a escribirle solicitando que no se contactara más a su clienta. El propietario respondió que no existía ningún tipo de acoso y que, si así lo consideraban, procedieran con la demanda correspondiente para poder activar formalmente la póliza del centro recreativo.
Según el relato del empresario, el abogado también le indicó que todos los videos relacionados con el incidente serían expuestos en redes sociales, a lo cual respondió que respetaba esa decisión. Tras observar el material publicado, volvió a intentar comunicarse para consultar si aún existía disposición para conversar.
El abogado, siempre según la versión del dueño, respondió consultando si estaba dispuesto a reconsiderar la situación y presentar una propuesta para que fuera analizada. El propietario afirmó que le indicó no tener claridad sobre qué tipo de propuesta se le solicitaba, ya que desconocía qué era lo que las personas afectadas pretendían. Tras ese intercambio, aseguró no haber recibido más respuesta.
Mientras tanto, el empresario sostiene que el impacto del video viral ha sido inmediato y que la exposición en redes sociales ha afectado directamente la venta de entradas al centro recreativo, en medio de un debate público que continúa abierto sobre el manejo del incidente y sus repercusiones.


