El caso de Moisés Isaac Guerrero Valverde tiene conmocionada a la comunidad de Cartago. El pequeño, de apenas 10 años, desapareció el 23 de julio del 2025 en circunstancias que han levantado más preguntas que respuestas.

Según las investigaciones en curso, Moisés fue visto por última vez en El Tejar de El Guarco, Cartago. Desde entonces, no se ha tenido rastro de él, y la preocupación se ha intensificado al conocerse detalles perturbadores sobre su entorno familiar.
Una vida rodeada de restricciones extremas
De acuerdo con versiones recopiladas por el periódico La Teja, el menor vivía bajo estrictas condiciones impuestas por su padre, Olger Guerrero Calderón, con quien desapareció. Las autoridades manejan la hipótesis de que fue este adulto quien se lo llevó.

Testimonios revelados por La Teja, indican que Moisés asistía a la escuela Ricardo Jiménez en Cartago con una máscara antigas puesta, sin importar las altas temperaturas. Además, constantemente lo enviaban con abrigos y gorros, y se sospecha que no se le permitía consumir alimentos ni agua durante su jornada escolar.
El caso se vuelve aún más delicado al saberse que el niño, al parecer, no tenía su esquema de vacunación al día, lo cual aumenta la vulnerabilidad en medio de su desaparición.
La familia pide ayuda desesperadamente
Fue el 24 de julio cuando se interpuso la denuncia formal por desaparición ante la delegación del OIJ en Cartago. Desde entonces, se han activado los protocolos de búsqueda, y la policía judicial ha solicitado el apoyo ciudadano.
Si usted ha visto a Moisés —con o sin la máscara antigas— puede reportarlo de forma anónima al 800-8000-645, la línea confidencial del OIJ.
¿Qué se sabe del padre?
Olger Guerrero Calderón, quien estaría con el menor, no ha sido ubicado ni ha dado señales de contacto. Las autoridades trabajan en perfilar su posible paradero. Mientras tanto, el temor crece entre los familiares y conocidos del niño, quienes no comprenden por qué estaba siendo sometido a medidas tan rigurosas e inusuales para su edad.
Este tipo de desapariciones en menores suele activar alertas especiales debido a la posibilidad de riesgo físico y emocional. La comunidad educativa, compañeros del niño y padres de familia también han mostrado su preocupación y esperan respuestas prontas.


