Los vecinos de Tejarcillos, en el cantón de Alajuelita, vivieron momentos de terror la mañana de este domingo 4 de mayo, cuando varios disparos rompieron la tranquilidad del amanecer. Eran las 7:04 a.m. cuando los primeros balazos despertaron a muchos, y poco después, el espanto se convirtió en realidad: un hombre yacía en la vía pública con una herida de bala en la cabeza.
La Cruz Roja Costarricense fue la primera en llegar a la escena. El reporte de los socorristas fue contundente: el hombre ya no presentaba signos vitales. Se trataba de un masculino adulto, quien, al parecer, fue ejecutado con precisión y sin oportunidad de defensa.
La Policía Nacional aseguró el sitio mientras se esperaba la llegada de los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), encargados del levantamiento del cuerpo y de la investigación del crimen. Hasta el momento, no se ha confirmado la identidad de la víctima ni los posibles móviles del asesinato.
Este nuevo hecho de sangre no es un caso aislado. Tan solo dos días antes, el viernes, el mismo cantón fue escenario de otro tiroteo que dejó dos personas fallecidas y tres heridas. Uno de los fallecidos en ese ataque era una víctima colateral, un inocente que quedó en medio de una balacera que no le correspondía.
¿Qué está pasando en Alajuelita?
La seguidilla de hechos violentos en menos de 72 horas pone nuevamente en evidencia la creciente ola de criminalidad que sacude a varios cantones del Gran Área Metropolitana. Aunque las autoridades han reforzado operativos en distintas zonas conflictivas, los datos reflejan que bandas criminales continúan operando con total impunidad, especialmente en comunidades con mayores índices de vulnerabilidad social y presencia del narcotráfico.


