A casi dos meses de su desaparición, la incertidumbre que rodeaba el caso de Santiago Delgado Ramírez, un adolescente de 15 años que fue visto por última vez en Santa Ana el 7 de mayo, comienza a encontrar una posible explicación, aunque sin un cierre definitivo.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó este viernes que ya sostuvo conversaciones con la familia del menor para compartir los hallazgos más recientes sobre lo ocurrido. Según explicó Randall Zúñiga, director del OIJ, hay indicios sólidos que apuntan a que Santiago fue arrastrado por una fuerte corriente de agua en una represa de la zona.
“Para esa fecha, se logró observar en video un cuerpo que era arrastrado por la corriente en una de las represas, no recuerdo si fue la de Brasil de Santa Ana o una similar. La fuerza del agua superó el muro de la represa y el cuerpo siguió su curso hacia el Pacífico”, detalló Zúñiga en entrevista con El Observador.
El video, que coincide en tiempo y circunstancias con la desaparición del joven, ha sido una pieza clave en la investigación. Aunque no se ha recuperado el cuerpo, el OIJ considera que es altamente probable que se trate de Santiago.
La familia fue informada
Según Zúñiga, ya se comunicaron con los padres del menor y les compartieron esta hipótesis basada en las pruebas disponibles. El padre, aseguró el director del OIJ, se mostró tranquilo y conforme con las diligencias realizadas.
“La madre y el padre ya fueron informados. Al menos el papá quedó satisfecho con las acciones que llevamos a cabo, porque fueron muchas”, añadió.
Sin embargo, el caso no ha sido cerrado. La investigación continúa abierta mientras se espera la eventual recuperación del cuerpo u otra evidencia que permita confirmar completamente lo sucedido.
Una historia marcada por el dolor
La madre de Santiago, Melania Ramírez, había compartido en una entrevista previa que su hijo enfrentaba dificultades emocionales desde hace años, producto del acoso escolar. Pese a recibir acompañamiento profesional, las secuelas persistían.
“El único que me ha dado fuerzas es Dios. Él me dio a mi hijo y solo Él decide si me lo quita. Esto no se trata de dinero, es mucho más profundo”, expresó en ese momento conmovida al Observador.
El día de su desaparición, Santiago había asistido a sus clases de natación. Según el relato familiar, cuando su padre fue a recogerlo, ya no se encontraba en el sitio.
Gracias a cámaras de seguridad del residencial donde vivía, se supo que el joven había abordado un vehículo de una plataforma de transporte. El chofer, al ser consultado, indicó que lo dejó cerca del centro comercial La Cartonera, en Lindora.
Un caso que remueve a todo el país
La desaparición de Santiago ha tocado una fibra sensible en la sociedad costarricense. No solo por la tragedia personal que vive su familia, sino también por las reflexiones que genera en torno al acoso escolar, la salud mental de los adolescentes y la necesidad de fortalecer los sistemas de apoyo en colegios y hogares.
Aunque el OIJ trabaja con base en evidencias y no ha cerrado el expediente, las probabilidades apuntan a un trágico accidente natural. El país entero sigue atento, con la esperanza de una conclusión definitiva que permita a la familia encontrar paz.


