La denuncia de una madre limonense abrió un profundo debate nacional sobre el peso emocional que enfrentan los estudiantes ante las evaluaciones estandarizadas. A través de redes sociales, Kimberly Pris aseguró que su hijo, de apenas 12 años, tomó la trágica decisión de quitarse la vida luego de no alcanzar la nota mínima para aprobar las Pruebas Nacionales Estandarizadas por una diferencia de dos puntos.
El menor cursaba sexto grado en la Escuela Rafael Yglesias Castro, ubicada en la comunidad de Cuba Creek, en Limón. Según el testimonio de la madre, el niño arrastraba episodios de ansiedad y frustración, los cuales se intensificaron al conocer los resultados de las pruebas aplicadas por el Ministerio de Educación Pública (MEP) entre setiembre y noviembre, tanto en primaria como en secundaria.
En su mensaje, Pris describió a su hijo como un estudiante destacado, constante durante todo el curso lectivo y con un desempeño académico que, a su criterio, no se reflejó en el resultado final de los exámenes. También lo recordó como un niño cariñoso, servicial y siempre dispuesto a ayudar a los demás.
La publicación generó una fuerte reacción en redes sociales y puso nuevamente en discusión el impacto emocional de los procesos de evaluación en edades tempranas. La madre hizo un llamado directo al MEP para que, según sus palabras, se tome conciencia de las consecuencias que estas decisiones pueden tener en estudiantes que se esfuerzan durante todo el año.
El periódico La Nación, consultó a el ministro de Educación Pública, Leonardo Sánchez Hernández, expresó el pesar institucional por el fallecimiento del estudiante y fue enfático en que el Ministerio no puede ni debe adelantar conclusiones ni especular sobre las causas del hecho. Indicó que corresponde al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) esclarecer las circunstancias de lo ocurrido.
El jerarca explicó además que, al tratarse de un suceso ocurrido después del cierre oficial del curso lectivo, el pasado 10 de diciembre, no es posible activar protocolos de crisis institucionales. De acuerdo con la esquela difundida por la familia, el menor falleció el 11 de diciembre.
Sánchez añadió que, una vez conocida la situación, instancias como la Contraloría de Derechos Estudiantiles y la Dirección de Gestión y Desarrollo Regional se coordinaron con la Dirección Regional de Educación de Limón para dar seguimiento a la información que circula públicamente y mantenerse en disposición de colaborar con las autoridades judiciales, así como de acompañar a la comunidad educativa desde un enfoque preventivo y humano.
El caso ocurre en medio de un contexto nacional marcado por cuestionamientos a las Pruebas Nacionales Estandarizadas, tanto por su metodología como por el impacto que pueden generar en estudiantes y familias. Aunque el Ministerio insiste en la necesidad de esperar los resultados de la investigación, la denuncia de esta madre vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de fortalecer el acompañamiento emocional, la detección temprana de señales de alerta y el apoyo integral a la niñez y adolescencia en el sistema educativo.


