El exmagistrado costarricense Celso Gamboa rompió el silencio desde la cárcel donde permanece recluido tras la orden de captura emitida en su contra por las autoridades de Estados Unidos. En una entrevista concedida a Noticias Repretel, el exfuncionario negó cualquier vínculo con el narcotráfico y cuestionó con dureza el trabajo de la DEA en Costa Rica.
Gamboa aseguró que el expediente que lo señala carece de sustento sólido y se construyó únicamente a partir de testimonios de personas interesadas en obtener beneficios judiciales en Estados Unidos. “Se basa en dichos de un nicaragüense que quiere rebajar su condena. No hay ni pruebas, ni incautaciones que me involucren”, expresó.
Críticas a la actuación de la DEA
Uno de los puntos más fuertes de su discurso fue dirigido contra la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). Según el exmagistrado, los agentes de esa entidad ingresaron a Costa Rica y realizaron labores de infiltración sin autorización judicial.
“En nuestro país grabar comunicaciones requiere la orden de un juez. Ellos actuaron como provocadores, de manera ilegal. Incluso entregué al OIJ sus nombres y números telefónicos porque corrían peligro al ser detectados por los grupos con los que intentaban relacionarse”, señaló.
Negación de reuniones y nexos con cargamentos
En cuanto a las declaraciones de los testigos Alexander y Guillermo Herrera Hernández, quienes lo relacionan con el desembarco de cocaína en Limón, Gamboa fue tajante:
“Yo no tengo lanchas, ni tierras, ni logística para mover tres toneladas de droga. Eso es imposible”, afirmó.
También rechazó haber presumido de tener apoyo de guardacostas para ingresar cocaína al país. “No existe ni una sola incautación que me comprometa. ¿Cómo pretenden llevarme a juicio solo con dichos sin evidencia?”, cuestionó.
Supuesto vínculo con “Pechorrata”
Otro de los señalamientos en su contra apunta a una relación con Edwin López Vega, alias Pechorrata, ligado a actividades de lavado de dinero mediante un equipo de fútbol en Limón. Gamboa desestimó esa versión alegando que, en las fechas señaladas, López estaba preso en la Reforma. “No podía estar recibiendo cargamentos en Cahuita si ni siquiera estaba en libertad”, defendió.
“Un caso débil y sin pruebas”
Para el exmagistrado, el expediente en su contra está plagado de inconsistencias y rumores. “Lo más grave es que todo se apoya en testimonios y no en hechos comprobables. La calidad de la investigación de la DEA deja mucho que desear”, concluyó.
Este caso sigue abierto y mantiene expectante a la opinión pública costarricense, pues se trata de la primera vez que un exmagistrado de la Corte Suprema enfrenta un proceso de extradición por vínculos con el narcotráfico.


