Un hueso puede ser la clave para resolver uno de los crímenes más perturbadores del año en Costa Rica. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) avanza con paso firme en el caso de la modelo Rashab García y su amigo Nelson Pavón, desaparecidos desde el 25 de abril, tras asistir a una fiesta en Orotina. Los recientes hallazgos forenses acercan la investigación a su posible desenlace: un doble homicidio brutal.
El hallazgo que lo cambió todo
Durante una inspección en un lote baldío cercano a la casa donde se les vio por última vez, agentes del OIJ encontraron restos óseos calcinados. Entre ellos, tres fémures: dos masculinos (izquierdo y derecho) y uno femenino (izquierdo). Sin embargo, fue uno de los huesos masculinos el que llamó la atención de inmediato. Este presentaba una platina quirúrgica, utilizada comúnmente en operaciones por fracturas óseas.
Randall Zúñiga, director del OIJ, explicó que esta peculiaridad fue consultada con la familia de Pavón, quienes confirmaron que él había sido operado años atrás y tenía una platina exactamente en ese lugar. Este dato forense, aunque no concluyente, refuerza fuertemente la hipótesis de que los restos pertenecen a Nelson Pavón.
ADN, la confirmación final
Pese a la coincidencia quirúrgica, las autoridades han sido claras: la confirmación definitiva solo llegará cuando se completen los análisis de ADN en los laboratorios forenses. Estas pruebas también determinarán si los restos femeninos encontrados corresponden a Rashab García, madre de una niña de 10 años y vecina de Moravia.
Fiesta, sangre y fuego
Las piezas de este rompecabezas macabro apuntan a una noche de horror. Según la investigación, la modelo y su amigo asistieron a una fiesta en una propiedad privada de Orotina. Desde ese momento, no se supo más de ellos. El OIJ ahora cree que en ese lugar fueron asesinados, desmembrados, trasladados en una pick-up Dodge Ram —donde se encontró sangre en la batea— y luego incinerados en un terreno baldío.
“Todo indica que hubo un intento deliberado de ocultar el crimen”, afirmó Zúñiga. El caso, que inicialmente se trató como una desaparición, ha escalado a un doble homicidio con alto grado de violencia.
El principal sospechoso
El nombre que más resuena en esta historia es Manfred Bustos Mata, pareja de Rashab y quien actualmente cumple prisión preventiva por este caso y otros procesos penales. Bustos también enfrenta cargos por presunta participación en una red de préstamos ilegales tipo “gota a gota” y por enriquecimiento dudoso. Su vínculo con la escena del crimen y su historial delictivo lo convierten en el principal sospechoso de este crimen.


