Lo que debía ser una celebración llena de alegría y recuerdos para 45 estudiantes del Colegio Sonny en Cartago, se transformó en una historia de angustia, sospechas y pérdidas económicas que ahora están bajo investigación judicial.
A pocos días de la esperada fiesta de graduación, los padres descubrieron un hueco financiero que ronda los ₡20 millones, dinero que fue recaudado durante meses mediante rifas, actividades comunales y aportes de cada familia. Con esos fondos se pagarían los gastos de producción, ambientación, alimentación y música del evento.
Sin embargo, la sorpresa llegó cuando la empresa Full Party, contratada para organizar la celebración, informó que nunca recibió el pago final. El responsable de administrar las cuentas bancarias era un ingeniero de apellido Calderón, quien mantenía comunicación directa con los proveedores y con los padres de familia.
Desaparición y hallazgo inesperado
Justo cuando surgieron los reclamos por el dinero faltante, Calderón desapareció. Sus familiares reportaron su ausencia el lunes 10 de noviembre mediante redes sociales, desatando la preocupación de toda la comunidad.
Un día después, las autoridades confirmaron que había sido localizado en el Hospital de Heredia, aunque sin revelar detalles sobre su condición ni las razones de su repentina desaparición.
De la incertidumbre a la denuncia
Con el ingeniero ya localizado, los padres comenzaron una revisión minuciosa de los movimientos bancarios y descubrieron múltiples irregularidades que ahora lo vinculan directamente con el manejo irregular de los fondos.
El grupo afectado anunció que presentará una denuncia formal ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) por el presunto delito de estafa.
Actualmente, los padres recopilan comprobantes de transferencias, chats y documentos que evidencian los depósitos y acuerdos realizados. La meta es aportar todo ese material como prueba ante las autoridades competentes.
Una generación entre la frustración y la esperanza
El presunto fraude dejó a decenas de familias devastadas y a los jóvenes en incertidumbre. El evento estaba programado para celebrarse este fin de semana, pero el incumplimiento de pagos podría dejar sin baile a toda una generación de graduandos, incluyendo a la hija del propio ingeniero involucrado.
Más allá del dinero, los padres aseguran que lo más doloroso es ver la ilusión de sus hijos en riesgo por una situación que nunca imaginaron vivir. Mientras tanto, la comunidad educativa espera que la investigación avance y se logre esclarecer lo ocurrido para que la justicia y la verdad prevalezcan.


