lunes, 6 julio 2026
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Pediatras alertan por un creciente vicio engañoso en los adolescentes que causa náuseas, vómitos y mareos

Pediatras advierten: el vapeo se instala entre los jóvenes con efectos graves en la salud

Lo que empezó como una moda ligada a la “novedad tecnológica” y a sabores llamativos, hoy preocupa a médicos y especialistas. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) encendió las alarmas tras constatar un aumento sostenido del uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores entre adolescentes.

El problema —dicen los expertos— es que estos dispositivos han logrado instalar la percepción de ser “menos dañinos” que el cigarro tradicional, cuando en realidad contienen nicotina y otras sustancias tóxicas capaces de generar adicción, alterar el desarrollo cerebral y provocar enfermedades respiratorias graves.

Un mercado ilegal que seduce con colores y sabores

Aunque en Argentina está prohibida la venta y promoción de estos productos, la realidad es distinta: se consiguen con facilidad en el mercado informal. La presentación atractiva, los empaques coloridos y los sabores dulces —frutas, chicle, chocolate, bebidas cola— se convierten en un anzuelo para adolescentes que buscan experimentar o sentirse parte de un grupo.

Según la SAP, detrás de este fenómeno hay estrategias de mercadeo muy bien diseñadas por las tabacaleras. Con la baja en el consumo de cigarro convencional durante las últimas tres décadas, las empresas vieron en los vapeadores un camino para captar nuevas generaciones de consumidores.

Efectos inmediatos y a largo plazo

Lejos de ser inocuos, los pediatras señalan que los adolescentes que vapean con frecuencia reportan tos persistente, mareos, vómitos, dolores de cabeza y sibilancias. En casos de consumo excesivo, se ha descrito una condición llamada Injuria Pulmonar Aguda por Cigarrillo Electrónico, una enfermedad inflamatoria que puede comprometer de forma seria la función respiratoria.

Pero los riesgos no se limitan a los pulmones. La nicotina —explica la SAP— afecta directamente al cerebro en desarrollo, que no termina de madurar sino hasta los 25 años. Esto puede favorecer trastornos de memoria, dificultades de aprendizaje, problemas de atención, depresión, ansiedad e irritabilidad. Ocho de cada diez fumadores, recuerdan los especialistas, dieron su primera calada antes de cumplir 18 años.

Una falsa salida para dejar de fumar

Otro de los mitos que intentan derribar los pediatras es la idea de que el vapeo sirve como herramienta para abandonar el tabaco. No hay evidencia sólida que lo respalde. Por el contrario, aseguran, muchos jóvenes que comienzan con cigarrillos electrónicos terminan migrando al tabaco tradicional, atraídos por el menor costo y la fácil disponibilidad.

Un reto para la salud pública

El fenómeno no es exclusivo de Argentina. En países como Costa Rica, donde también circulan dispositivos sin regulación clara y a precios accesibles, el tema empieza a generar inquietud en colegios, familias y centros de salud. Los especialistas insisten en que se trata de un problema de salud pública en crecimiento que exige controles más estrictos, campañas de educación y acompañamiento a las familias para prevenir que más adolescentes caigan en la adicción.

La conclusión de la SAP es contundente: el vapeo no es una alternativa “light” ni un juego de moda. Es la puerta de entrada a la dependencia de la nicotina y a enfermedades que pueden dejar secuelas de por vida.

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