Lo que para una vecina de Corralillo de Nicoya era sinónimo de cierre y tranquilidad —una cirugía de esterilización definitiva— terminó convirtiéndose en uno de los episodios más desconcertantes de su vida. Hoy, con cinco meses de embarazo, la mujer enfrenta un torbellino emocional, dudas médicas y una posible batalla legal.
La paciente, madre de dos niñas, accedió a conversar con Teletica.com y describió el impacto de la noticia: ansiedad, noches de llanto, incredulidad y un miedo persistente por la salud del bebé. Todo esto, después de haber confiado plenamente en una fimbriectomía bilateral, un procedimiento de oclusión tubárica que, según le explicaron, sería permanente y con una eficacia del 99,5%.
«Tras la operación cumplí con todos los cuidados recomendados… no presenté complicaciones mayores», recordó.
Un embarazo que apareció en medio de la rutina
La mujer cuenta que su menstruación se mantuvo regular durante un año completo tras la cirugía en el Hospital La Anexión, lo que reforzó su confianza en el éxito del procedimiento. La suspensión del periodo ocurrió después, algo que interpretó como un efecto esperable de la operación.
Sin embargo, todo cambió cuando, ante un cuadro severo de inflamación y estreñimiento, acudió a emergencias. Ahí recibió la noticia que jamás pensó escuchar de nuevo: estaba embarazada… y avanzada.
«Lloré varias noches… lo negué. Dije que no podía ser posible si no tenía parte de las trompas de Falopio.»
Un ultrasonido posterior, en San José, confirmó que el feto está sano y en desarrollo normal, alivio que llegó después del shock inicial.
La familia busca respuestas y apoyo legal
Con su esposo, maestro de profesión, comenzaron a analizar el escenario económico, emocional y médico. Ambos coinciden en que nunca imaginaron estar nuevamente en proceso de crianza, y mucho menos bajo estas circunstancias.
«No vamos a rechazar al bebé, pero es un golpe duro… por eso me operé, porque uno es responsable. Y véame ahora embarazada otra vez, es complicado», lamentó.
La pareja ya inició consultas legales y evalúa presentar una denuncia por presunta mala praxis, pues consideran que la cirugía debía impedir cualquier embarazo natural.
¿Por qué puede fallar un procedimiento considerado “definitivo”?
Para comprender lo ocurrido, el ginecólogo y obstetra José Vargas detalló al medio digital de Teletica cómo funciona realmente la oclusión tubárica bilateral (OTB). Explicó que la fimbriectomía —la técnica usada en este caso— consiste en retirar la porción encargada de captar el óvulo, lo que bloquea completamente su camino hacia el útero.
“Es prácticamente imposible que el óvulo pueda pasar por donde no hay paso”, afirmó.
Pero también advirtió que ese 0,5% de margen de error puede materializarse, aunque sea apenas en casos excepcionales.
Según el médico, la mayoría de estos embarazos inesperados son ectópicos, pero algunos —como el de esta vecina de Nicoya— pueden evolucionar de forma normal.
El Hospital La Anexión niega mala praxis
Ante las consultas de Teletica.com, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) respondió que, según su valoración preliminar, no existe indicio de un error médico.
El doctor Anner Angulo, director del hospital, fue claro:
“No se puede considerar una mala praxis solo por el hecho de estar embarazada. Si bien la esterilización es un método muy efectivo, eso no quiere decir que la paciente no puede quedar embarazada.”
Angulo añadió que el riesgo de fracaso aumenta con los años y varía según el método usado, la edad y factores biológicos. Respaldó sus afirmaciones con estudios internacionales, incluido uno de la Universidad de California en San Francisco, donde estiman que entre un 3% y 5% de las mujeres podría experimentar embarazos no planificados aun después de una esterilización considerada permanente.
La cirugía, realizada el 28 de junio de 2024, aparece registrada sin complicaciones y con consentimiento informado firmado.
Sin certezas, pero con muchas preguntas
El hospital no confirmó si abrió una investigación interna, pero sostiene que el caso —por inusual que parezca— se enmarca dentro del margen estadístico aceptado por la medicina.
Mientras tanto, la familia seguirá controles en el Seguro Social para garantizar que el bebé continúe creciendo sano. También avanzan con asesoría legal para determinar si procederán con una denuncia.
En medio de la confusión, la mujer intenta procesar lo sucedido, asumir que será madre por tercera vez… y encontrar un equilibrio entre la sorpresa, el temor y la esperanza.
*Con información de Teletica.com.


