El escenario político costarricense empieza a tomar forma de cara a las elecciones nacionales de 2026. Un reciente sondeo del Observatorio del Desarrollo (ODD) de la Universidad de Costa Rica (UCR) muestra a Ariel Robles, precandidato del Frente Amplio, en la primera posición con un 22% de apoyo entre las preferencias partidarias.
Muy cerca aparece el Partido Liberación Nacional (PLN) con un 21%, lo que anticipa una competencia directa entre ambas fuerzas políticas. En tercer lugar figura el partido oficialista Pueblo Soberano con un 11%, seguido por la Coalición Agenda Ciudadana —que incluye al Partido Acción Ciudadana (PAC)— con un 10%, mientras que el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) apenas suma un 6%.
Un panorama dividido en bloques
De acuerdo con el análisis de la UCR, si las elecciones se realizaran mañana, los resultados se organizarían en tres bloques principales:
- Frente Amplio y Liberación Nacional como líderes en la disputa.
- Oficialismo y Coalición Agenda Ciudadana, con un respaldo intermedio.
- El resto de partidos, con apoyos menores y dispersos.
El informe también destaca que el proceso electoral se perfila marcado por la fragmentación y la polarización. Un 34% de las personas encuestadas asegura no haber decidido aún por quién votar, lo que convierte a este grupo en un segmento clave que podría definir el desenlace.
Partidos o personas: un cambio en la forma de decidir
El estudio revela que un 11% del electorado votaría por personas y no por partidos, lo que introduce un elemento adicional de incertidumbre en la contienda. Esta tendencia, que se viene acentuando en los últimos procesos, podría beneficiar a candidatos con fuerte presencia mediática o arraigo local.
Metodología y advertencias
El sondeo del ODD-UCR fue realizado mediante un formulario en línea que fue respondido correctamente por 4.111 personas. La propia universidad aclara que no se trata de una encuesta probabilística y que, por tanto, sus resultados no son extrapolables al electorado nacional en general.
Aun así, las cifras permiten trazar un escenario preliminar sobre el pulso electoral del país y evidencian que los próximos comicios podrían estar definidos por un fuerte juego de alianzas y por el voto indeciso.


