La nueva administración que liderará Laura Fernández Delgado empieza a tomar forma, pero más allá de los nombramientos oficiales, hay figuras que, sin ocupar un cargo tradicional, apuntan a tener peso estratégico dentro del Ejecutivo. Una de ellas es Pilar Cisneros Gallo.
Su nombre volvió a resonar este martes durante la presentación del gabinete en el Teatro Popular Melico Salazar, donde se confirmó que asumirá un rol como asesora en comunicación en Casa Presidencial. La particularidad: lo hará sin recibir salario del Estado, bajo la figura “ad honorem”.
Una figura sin cargo formal, pero con incidencia
Aunque no tendrá un puesto dentro de la estructura tradicional del Gobierno, Cisneros se integrará directamente al equipo de comunicación presidencial, un espacio clave en cualquier administración. Desde ahí trabajará junto al ministro designado, Arnold Zamora, y el jefe de comunicación, Luis Carlos Monge.
Este movimiento no es menor. En política, las decisiones estratégicas no siempre pasan por cargos visibles, y el área de comunicación se ha convertido en uno de los pilares para posicionar mensajes, gestionar crisis y marcar la narrativa pública.
Cisneros llega con experiencia acumulada tanto en medios como en política. Durante el gobierno de Rodrigo Chaves Robles, fue una de las principales figuras en la conducción de conferencias de prensa, consolidando un estilo directo que marcó la relación del Ejecutivo con la prensa.
Cambios en la forma de comunicar
Lejos de limitarse a un rol simbólico, la exdiputada ya adelantó que trabaja en ajustes concretos para las conferencias de prensa de la futura mandataria. Entre los cambios que se analizan están modificaciones en la estructura, dinámica y contenido de estos espacios.
Este punto cobra relevancia en un contexto donde la comunicación política ha evolucionado hacia formatos más ágiles, con mayor interacción y control del mensaje institucional.
Además, su cercanía con Fernández no es reciente. Desde el triunfo electoral del pasado 1 de febrero, la ahora presidenta electa había dejado claro su interés en mantener a Cisneros dentro de su círculo de confianza, aunque sin otorgarle un cargo formal.
Influencia desde la cercanía
El rol que asumirá también refleja una tendencia cada vez más frecuente en la política: figuras que operan desde la asesoría directa, sin pasar por procesos administrativos o estructuras rígidas.
En este caso, la decisión responde tanto a la experiencia de Cisneros como a su afinidad política con el proyecto de gobierno entrante. Ella misma había descartado ocupar un puesto oficial, pero sí dejó abierta la puerta a colaborar en áreas donde pudiera aportar, especialmente en comunicación.
Incluso, en los días previos al traspaso de poderes, ya participaba activamente en la elaboración de discursos y en la planificación de mensajes clave para la nueva administración.
Un gabinete entre continuidad y ajustes
La incorporación de Cisneros, aunque fuera del esquema formal, se suma a una estrategia más amplia del nuevo gobierno que combina continuidad con cambios puntuales. La permanencia de figuras en comunicación, junto con la llegada de asesores externos, sugiere un enfoque orientado a fortalecer el control del mensaje y la proyección pública de la Presidencia.
En un escenario político fragmentado, donde la percepción ciudadana y la narrativa mediática pueden influir directamente en la gobernabilidad, el peso de la comunicación será determinante.
Así, aunque su nombramiento no implique salario ni un puesto oficial, la presencia de Pilar Cisneros dentro de Casa Presidencial anticipa que su influencia podría sentirse más allá de lo que indica su título.


