El Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) ya tiene su ficha presidencial para las elecciones de 2026. Se trata del politólogo Juan Carlos Hidalgo, quien fue ratificado como candidato este domingo durante la Asamblea Nacional de la agrupación.
Sin contendientes en el camino, Hidalgo se presentó como único aspirante, luego de que el diputado Leslye Bojorges retirara su precandidatura meses atrás. El anuncio marca el inicio de su ruta hacia la campaña electoral, un recorrido que, según dijo, arranca desde su raíz: la familia socialcristiana.
«Hoy empezamos a caminar, sí. Este camino comienza acá, con los míos. Con mi familia socialcristiana. Con ustedes, con quienes comparto el sueño de una Costa Rica próspera, segura y unida. Una Costa Rica más igualitaria, donde la cancha sea pareja para todos, en todas las regiones», expresó Hidalgo en su discurso.
El primer candidato rural del PUSC
A sus 45 años, Hidalgo se convierte en el primer candidato presidencial del PUSC que proviene de una zona rural, específicamente del cantón de San Carlos. Este detalle fue resaltado por la dirigencia socialcristiana como un símbolo de inclusión y representación de las comunidades fuera del Valle Central.
Politólogo de profesión y especialista en políticas públicas, Hidalgo llega con la promesa de liderar un gobierno que —según sus palabras— recupere la esencia transformadora del socialcristianismo.
«Porque tengo la convicción de que los socialcristianos volveremos a ser gobierno. Y ese día, Costa Rica tendrá un gobierno decidido, responsable y al servicio de todos. Y como ya lo hicimos antes, será un gobierno que impulse las grandes transformaciones que nuestro país necesita», afirmó.
Una candidatura sin sorpresas, pero con el reto de levantar al PUSC
La proclamación de Hidalgo era previsible desde hace semanas, tras la salida de Bojorges de la contienda interna. Sin embargo, la verdadera prueba será lograr que el PUSC recupere relevancia en un escenario político cada vez más fragmentado, donde las candidaturas independientes y las nuevas agrupaciones han acaparado la atención.
Con su designación oficial, Hidalgo tendrá la tarea de liderar un partido que busca reinsertarse como una fuerza competitiva, apelando a sus bases tradicionales pero también intentando conectar con electores que hoy están dispersos entre nuevas ofertas políticas.


