Lo que comenzó como un acercamiento forzado en una casa de campaña en 2018 se transformó, según la exdiputada Marulín Azofeifa, en un calvario de años. La exlegisladora reveló que los presuntos actos de acoso sexual del actual diputado y excandidato presidencial del Partido Nueva República (PNR), Fabricio Alvarado, iniciaron con un beso no consentido durante la campaña electoral y continuaron con tocamientos indeseados una vez que ambos asumieron sus cargos en la Asamblea Legislativa.
El relato de Azofeifa sitúa el primer incidente en enero de 2018, en Guápiles. Según su testimonio, Alvarado la “besó en la boca sin su consentimiento”. Este patrón de conducta habría escalado entre 2020 y 2022, periodo en el que Alvarado visitaba con frecuencia su despacho. “En varias ocasiones, hubo tocamientos no consentidos y contacto físico forzado”, detalla la denuncia hecha pública a través de las redes sociales de su defensa y confirmada por el diario La Nación.
La gravedad de las acusaciones aumenta al señalarse que el círculo cercano del político estaba al tanto de la situación. Entre octubre y diciembre de 2018, Azofeifa asegura haber expuesto los hechos ante figuras clave del partido como Jonathan Prendas, Francisco Prendas, César Zúñiga, Harland Hoepelman y el actual legislador David Segura. En aquel momento, y ante testigos, el propio Fabricio Alvarado habría prometido “someterse a terapia”, un compromiso que, según la denunciante, nunca llegó a concretarse.
El pasado 4 de febrero Azofeifa formalizó una denuncia ante la Asamblea Legislativa por violencia política, acoso laboral, abuso de poder, acoso sexual y abuso sexual. Tras este paso, la exdiputada denunció un presunto intento de silenciamiento: afirma que esa misma tarde recibió 12 llamadas del exdiputado Harlan Hoepelman, quien incluso llegó a su barrio para ofrecerle “un muy buen trato” a cambio de retirar los cargos, oferta que ella rechazó.
A pesar de haber dejado su curul en 2022 para pasar a ser asesora de la fracción, Azofeifa sostiene que las agresiones siguieron.
“(Entre 2022 y 2025) las agresiones sexuales continuaron en las oficinas de la fracción, en la Asamblea Legislativa y en el despacho de Fabricio Alvarado”, afirma la excongresista, quien tras desarrollar un cuadro severo de ansiedad debido al impacto emocional de estos hechos, ha requerido atención psicológica constante.
Hasta el momento, Fabricio Alvarado no se ha referido al respecto.
*Con información de La Nación.


