La noche del miércoles 26 de junio, la vela del recordado presentador Nelson Hoffmann estuvo marcada por momentos cargados de emotividad, pero ninguno tan profundo como el protagonizado por su nieta Zoé, de apenas seis años.
La pequeña, hija de Mauricio Hoffmann y la modelo Ericka Morera, conmovió a los asistentes al acercarse en varias ocasiones al féretro de su abuelo, a quien cariñosamente llamaba “Pito”. Su despedida infantil, genuina y espontánea, tocó las fibras más sensibles de quienes la presenciaron.
Una niña que despidió con amor y ternura
Desde la funeraria Shalom en Tibás, donde se realizó la vela pública, Morera habló con el programa De boca en boca de Teletica, compartiendo detalles íntimos sobre cómo han manejado la dolorosa noticia con su hija.
“Está asimilándolo. Es una niña todavía; tiene emociones encontradas, como que lo cree y no lo cree”, explicó la madre, visiblemente afectada pero serena. “Pero bien, ahí le llega a hablar (al féretro), le dice que le va a ir muy bien en el cielo”, añadió, describiendo uno de los momentos más emotivos de la noche.
Estas palabras, salidas de la inocencia de una niña que aún no comprende del todo la muerte, provocaron lágrimas entre varios de los asistentes que observaron su adiós tan lleno de ternura y amor genuino.
El vínculo familiar que trascendió las separaciones
Ericka Morera también aprovechó el momento para expresar lo que representaba don Nelson en su vida personal, más allá del lazo legal o afectivo con su expareja. “Fue una persona que amo mucho”, dijo con la voz entrecortada.
Pese al divorcio con Mauricio, afirmó que Hoffmann padre siempre la trató con afecto y respeto. “Independientemente de nuestro divorcio y demás, siempre me brindó su cariño. Cada vez que me veía me abrazaba, me decía con ese vocerón que tenía: ‘Hija linda, ¿cómo estás? Qué bien te veo, te quiero mucho’”, recordó conmovida.
Un legado familiar que continúa
Nelson Hoffmann dejó una huella imborrable en la televisión nacional, pero también en su entorno más íntimo. Su nieta Zoé, con su gesto de amor, dejó claro que el legado del presentador no solo se mide en programas exitosos, sino también en los lazos que cultivó con quienes más lo amaban.
El momento vivido durante su vela fue una prueba más de que, incluso después de partir, su presencia sigue tocando vidas.


