La situación judicial del exmagistrado Celso Gamboa dio un giro clave esta semana, luego de que un tribunal costarricense decidiera frenar el único proceso penal que aún lo mantenía activo en el país. La resolución, aunque técnica en apariencia, podría tener efectos de fondo: despejar el camino para que Estados Unidos concrete su solicitud de extradición.
El Tribunal Penal de Hacienda acogió la petición del Ministerio Público y ordenó suspender el juicio por presunto cohecho propio que enfrentaba Gamboa. Para la Fiscalía de Probidad, Transparencia y Anticorrupción, continuar con el debate mientras se define un eventual traslado al extranjero carecía de sentido procesal y podía entorpecer ambos escenarios.
Con esta decisión, el exfuncionario queda, por ahora, sin causas penales en curso en Costa Rica. Ese detalle no es menor. En la práctica, elimina uno de los principales obstáculos legales que podían frenar una extradición, siempre y cuando el Tribunal de Apelación de Sentencia de Goicoechea avale la solicitud formulada por las autoridades estadounidenses.
Desde el punto de vista jurídico, la suspensión no implica un cierre definitivo del caso. Si la extradición se concreta y no desemboca en una condena en el extranjero, el expediente podría reactivarse en suelo costarricense para que Gamboa responda por los delitos que se le atribuyen. Es decir, el proceso queda en pausa, no archivado.
Más allá del expediente, la escena posterior a la audiencia llamó la atención. Gamboa fue visto despidiéndose de forma emotiva de su hermana y abogada, Natalia Gamboa, así como de su defensor, el abogado Michael Castillo. Los abrazos prolongados y el ambiente cargado de emoción alimentaron especulaciones sobre una posible despedida definitiva del país.
No obstante, su abogado rechazó esa lectura. Según explicó, se trató de un gesto humano ante la incertidumbre del momento. “Sería incorrecto no tener sentimientos frente a lo que pueda venir”, señaló Castillo, subrayando que la extradición aún no está definida y que el proceso sigue abierto.
En cuanto a los plazos, la normativa establece que el Tribunal de Apelación cuenta con 15 días para resolver la solicitud de extradición. Sin embargo, ese término no es obligatorio, por lo que la decisión podría extenderse más allá de ese lapso, manteniendo el caso en vilo.
Mientras tanto, el expediente judicial por este caso no se detiene por completo. El debate continuará contra los otros imputados, entre ellos Juan Carlos Bolaños y una persona de apellido Rojas, quienes deberán enfrentar el proceso en las audiencias programadas para este mismo martes.
Así, la suspensión del juicio contra Celso Gamboa marca un punto de inflexión en uno de los casos más mediáticos del país: no es una absolución ni un cierre, pero sí una señal clara de que su futuro inmediato podría definirse fuera de Costa Rica.


