Quienes levanten la mirada al cielo entre la noche del 27 de febrero y la madrugada del 28 podrían encontrarse con una escena poco habitual: seis planetas visibles en una misma franja nocturna. No se trata de una alineación perfecta en línea recta, como suele imaginarse, sino de lo que los astrónomos denominan un “desfile planetario”, cuando varios cuerpos del sistema solar coinciden en el mismo sector del firmamento.
La actividad ha despertado interés entre aficionados y expertos, ya que este tipo de configuraciones no se presentan todos los años con condiciones relativamente favorables para su observación.
¿Qué se verá realmente?
De acuerdo con el Centro de Investigaciones Espaciales y Ciencias Astronómicas (CIENTEC), los protagonistas de esta cita celeste serán Júpiter, Venus, Mercurio, Saturno, Urano y Neptuno.
Algunos podrán distinguirse a simple vista si el cielo está despejado y lejos de la contaminación lumínica. Júpiter, por ejemplo, suele ser uno de los puntos más brillantes del firmamento nocturno, mientras que Venus destaca por su intensidad cerca del horizonte tras la puesta del Sol.
En cambio, Urano y Neptuno requerirán ayuda óptica. Binoculares potentes o un telescopio sencillo permitirán identificarlos con mayor claridad, especialmente en zonas rurales o costeras donde la oscuridad favorece la observación.
Más que un espectáculo bonito
Aunque el evento tiene un atractivo visual evidente, también es una oportunidad educativa. La coincidencia de varios planetas en una misma franja del cielo permite dimensionar mejor la estructura del sistema solar y comprender que, aunque parecen cercanos entre sí desde nuestra perspectiva, en realidad están separados por millones de kilómetros.
Este tipo de fenómenos también despierta el interés por la astronomía en niños y jóvenes, un campo que en Costa Rica ha ido ganando seguidores gracias a iniciativas de divulgación científica y a la participación constante de agrupaciones especializadas.
Cómo aprovechar la noche
Para quienes quieran sacar el mayor provecho, los especialistas recomiendan buscar un sitio con vista despejada hacia el oeste y el suroeste, evitar luces intensas y permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante al menos 15 minutos.
No se necesita equipo sofisticado para disfrutar la experiencia. Una manta, un termo con café y paciencia pueden ser suficientes para convertir la velada en una actividad familiar distinta.
¿Se repetirá pronto?
Las configuraciones planetarias múltiples no son extremadamente raras, pero tampoco ocurren cada mes bajo condiciones favorables. Dependen de las posiciones orbitales de cada planeta y de la ubicación de la Tierra en ese momento.
Por eso, más allá de si se es experto o principiante, la recomendación es sencilla: si el clima lo permite, vale la pena asomarse al firmamento. En medio de la rutina diaria, detenerse unos minutos para observar el cielo puede ser un recordatorio de la escala inmensa del universo y de lo pequeños —pero curiosos— que somos dentro de él.


