La instalación del nuevo periodo legislativo 2026–2030 dejó más que discursos protocolarios: encendió una polémica que ya circula con fuerza en redes sociales. El PLN y el PUSC confirmaron una agenda común con el Frente Amplio, una decisión que sus propios electores califican abiertamente de traición.
El anuncio que nadie vio venir
Fue el jefe de fracción del PLN, Álvaro Ramírez, quien el 1° de mayo reveló el acuerdo. El bloque incluye además a diputadas unipersonales del PUSC y de la Coalición Agenda Ciudadana, configurando una alianza que cruza líneas ideológicas históricamente distantes en la política costarricense.
«Si hubiera querido votar por el Frente Amplio, lo hubiera hecho»
La frase se repite en distintas plataformas y resume el sentir de un sector del electorado. Votantes de San José y Heredia consultados por este medio expresaron decepción directa: eligieron estas opciones precisamente por su distancia con la izquierda, y sienten que ese compromiso se rompió en el primer acto legislativo del nuevo periodo.
La diputada del PUSC Abril Gordienko es señalada directamente por electores que respaldaron a Juan Carlos Hidalgo esperando una representación de centro-derecha.
Gobernabilidad vs. coherencia ideológica
Desde ambos partidos, la justificación apunta a la necesidad de construir mayorías en un Congreso fragmentado. Sin embargo, ninguna de las dos agrupaciones ha respondido públicamente las críticas ciudadanas.
El episodio reabre una pregunta incómoda para la política nacional: ¿hasta dónde pueden estirarse los acuerdos legislativos antes de romper el contrato con el votante?


