paciente del Hospital México, identificado por sus apellidos Lobo Muñoz, denunció públicamente una grave irregularidad tras revisar su expediente digital en el EDUS: se registró la administración de medicamentos controlados como fentanilo y midazolam sin que él hubiese asistido al servicio de emergencias ni autorizado ningún procedimiento que justificara el uso de estos fármacos.
En declaraciones dadas al medio CRHoy, Lobo explicó que la anotación en su expediente se hizo el 4 de febrero de 2025, mismo día en que asistió únicamente a una consulta externa, en la que se le recetó el antidepresivo venlafaxina. Según el paciente, nunca visitó Emergencias ni tuvo contacto con el médico de apellido Mesén, quien figura como responsable del supuesto despacho de los sedantes.
“Sí fui a consulta, pero externa, nunca fui a emergencias y nunca se me despachó y nunca me dieron eso. Eso son como drogas muy delicadas y tiene que ser con receta. Eso me preocupó mucho”, relató Lobo a CRHoy.
Al notar la anomalía, el afectado solicitó su expediente completo en la Clínica Clorito Picado, lo que confirmó aún más sus sospechas sobre un posible uso indebido de su identidad médica. Alarmado por la situación, presentó una denuncia ante la Contraloría de Servicios del Hospital México el 3 de julio de este año. No obstante, al no recibir respuesta, tuvo que insistir mediante correos electrónicos.
Finalmente, el 5 de agosto, recibió una contestación oficial, pero esta se limitaba a hacer referencia al antidepresivo que sí le fue recetado, sin mencionar en ningún momento el fentanilo ni el midazolam registrados en su expediente.
“Eso me preocupó más. Yo, como paciente, también tengo que curarme en salud porque me puedo meter en problemas si siguen sacando cosas a mi nombre. Ojalá que se haga una investigación respecto a eso porque no le pusieron cuidado a mi denuncia y si no le pusieron cuidado es porque sí hay una irregularidad ahí y se quieren tapar entre ellos”, denunció Lobo.
El paciente expresó su consternación ante el hecho de que, según él, incluso la presidenta ejecutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) estaba al tanto de la situación y no hizo la denuncia correspondiente.
“Estoy en shock porque la presidenta de la CCSS conocía esto y no denunció, calló”, concluyó.


