El Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica ha atendido más de 300 incendios estructurales en lo que va del 2025, una estadística que evidencia el creciente riesgo al que se enfrentan hogares, comercios e industrias en distintas partes del país.
Uno de los casos más recientes se presentó en Guachipelín de Escazú, donde un fuego de grandes proporciones afectó una estructura de considerable tamaño, generando preocupación entre vecinos y autoridades.
¿Dónde ocurren estos incendios y por qué?
Según datos oficiales, la mayoría de los incendios se han registrado en edificaciones de entre mil y tres mil metros cuadrados, lo que incluye bodegas, fábricas, residencias amplias y locales comerciales.
Los bomberos identifican tres principales detonantes en la mayoría de las emergencias:
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Fallas en instalaciones eléctricas mal mantenidas o sobrecargadas.
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Trabajos con calor, como corte y soldadura, realizados sin las debidas medidas de seguridad.
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Mal funcionamiento de aparatos eléctricos, como cocinas, refrigeradoras o calentadores.
Estas causas, muchas veces prevenibles, representan un riesgo constante si no se toman las precauciones adecuadas en el entorno doméstico o laboral.
La prevención: clave para evitar tragedias
El Cuerpo de Bomberos insiste en la urgencia de fomentar la cultura de prevención en todos los sectores. Entre las recomendaciones más importantes destacan:
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Realizar mantenimientos periódicos a las instalaciones eléctricas.
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Contratar personal capacitado para trabajos de soldadura o corte.
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Desconectar aparatos eléctricos cuando no se usan.
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Contar con detectores de humo y extintores accesibles en casa y el trabajo.
Además, se insta a la población a reportar cualquier riesgo eléctrico visible a las autoridades locales o a compañías proveedoras de electricidad.
Escazú: el ejemplo más reciente del peligro
El incendio en Guachipelín de Escazú, ocurrido esta misma semana, se originó en una estructura de gran tamaño, y aunque no se reportaron víctimas, sí hubo pérdidas materiales considerables. Las llamas se extendieron rápidamente, lo que obligó a una movilización de unidades especializadas desde diferentes puntos del Gran Área Metropolitana.
Este incidente ha reavivado la discusión sobre la necesidad de protocolos de emergencia actualizados en comunidades residenciales y centros comerciales.


