La expresidenta de la República, Laura Chinchilla, encendió las redes sociales este domingo con una publicación en su cuenta de X (antes Twitter), donde lanzó una fuerte crítica al actual Gobierno de Rodrigo Chaves, al que señala de seguir una peligrosa hoja de ruta autoritaria disfrazada de populismo nacional.
En su mensaje, Chinchilla ironiza sobre un supuesto “manual del autócrata tico”, el cual, según ella, se ejecuta con total desprecio por la ciudadanía y el sistema democrático costarricense. Paso a paso, desglosa lo que considera una estrategia calculada del oficialismo:
1.Cambio de etiquetas ideológicas: Según Chinchilla, el Gobierno intenta disfrazar su discurso populista renombrando sus prácticas, intercambiando el “chavismo” por “rodriguismo”, aunque —sostiene— en esencia son lo mismo. Este intento de limpiar la imagen es, para ella, una forma de desligarse de antecedentes latinoamericanos quemados por el autoritarismo.
2.Coaliciones de papel: Critica la proliferación de partidos “tureca” o “taxis”, haciendo alusión a agrupaciones políticas pequeñas o personalistas, con las que el Gobierno simula formar una “gran coalición”, pese a que —según su argumento— comparten la misma raíz ideológica.
3.Uso instrumental del Legislativo: Chinchilla señala que se ha posicionado a figuras legislativas sin capacidad real de gobernar como voceras de la agenda oficialista, usando el discurso de odio, resentimiento y polarización para cimentar identidad partidaria.
4.Deslegitimación de las autoridades electorales: La exmandataria denuncia ataques al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) como parte de una narrativa que busca posicionar al Gobierno como víctima del sistema, un recurso repetido —según dice— hasta el cansancio.
El tono del mensaje no deja espacio para dudas: Laura Chinchilla advierte sobre lo que, a su juicio, es un riesgo para la salud democrática del país. Y cierra su hilo con una frase que deja la puerta abierta a futuros episodios: “El resto de la historia está por escribirse…”
Este nuevo choque entre la exmandataria y el oficialismo no es un hecho aislado. Chinchilla ha sido una de las voces más críticas del presidente Chaves desde su campaña electoral, y sus señalamientos ahora se intensifican en un momento en que el país enfrenta tensiones institucionales y fuertes debates sobre el rumbo político.
¿Qué sigue ahora?
Este mensaje podría escalar el tono del debate público y provocar reacciones desde Casa Presidencial y figuras oficialistas. El llamado “rodriguismo”, como lo bautiza Chinchilla, deberá responder a estas acusaciones que, más allá del estilo, plantean una discusión de fondo: ¿Está el país avanzando hacia una deriva autoritaria o simplemente ante una nueva forma de hacer política?


