martes, 30 junio 2026
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La moneda que todos hemos usado desaparecerá en esta fecha: el Banco Central ya puso fecha final

Adiós definitivo a una moneda histórica en Costa Rica: en julio dejará de circular para siempre.

A partir del 1.º de julio de 2026, una de las monedas más conocidas en la vida diaria de los costarricenses quedará oficialmente fuera de circulación. Se trata de la moneda de 5 colones, cuya vigencia llegará a su fin luego de décadas formando parte del sistema monetario nacional.

La decisión fue confirmada por el Banco Central de Costa Rica, que desde hace varios años había tomado distancia de esta denominación, aunque todavía se mantenía activa debido a la cantidad de piezas que seguían en manos del público.

Aunque su retiro definitivo será en julio, la historia de esta moneda comenzó a cerrarse mucho antes. Desde el 1.º de enero de 2020, el Banco Central dejó de fabricarla, permitiendo únicamente que las monedas ya existentes continuaran circulando hasta agotar su vida útil dentro del sistema económico.

Por qué dejó de producirse la moneda de ¢5

El principal factor detrás de esta decisión fue financiero. Fabricar una moneda de 5 colones resultaba más caro que su propio valor. Cada pieza tenía un costo aproximado de ¢7,10, lo que implicaba una pérdida directa de ¢2,10 por unidad acuñada.

Este escenario se mantuvo incluso después de que, desde el 2004, la moneda se produjera en aluminio, uno de los metales más económicos disponibles en la industria de acuñación. Aun así, el bajo valor facial nunca logró compensar los costos asociados a su producción.

A esto se sumó otro problema clave: el uso cada vez más limitado de esta denominación. La moneda de ¢5 tenía una baja recirculación y permanecía largos periodos fuera del sistema bancario, lo que incrementaba los costos operativos sin generar beneficios reales para la economía.

Un gasto silencioso para todo el país

Más allá del impacto para el Banco Central, la moneda representaba una carga logística para múltiples sectores. Bancos, comercios, empresas de transporte público, peajes y otros servicios debían asumir costos elevados para trasladar, custodiar, clasificar y asegurar grandes volúmenes de monedas de escaso valor.

La entidad monetaria explicó que estos procesos implicaban riesgos operativos y gastos desproporcionados, considerando la utilidad práctica de la moneda en la actualidad. En términos simples, mover y manejar monedas de ¢5 resultaba mucho más caro que el beneficio que ofrecían.

Ajustes que se sentirán en el bolsillo

La salida definitiva de esta moneda traerá cambios visibles en la vida cotidiana. Uno de los sectores más impactados será el transporte público, donde varias tarifas deberán ajustarse mediante redondeos.

El comercio también enfrentará modificaciones, ya que muchos precios deberán adaptarse a denominaciones que ya no incluyan montos terminados en cinco colones. Este proceso obligará a supermercados, pulperías y negocios pequeños a redefinir listas de precios y sistemas de cobro.

Con este retiro, Costa Rica avanza hacia un esquema monetario más eficiente, dejando atrás una moneda que, aunque simbólica para muchos, ya no encajaba en la realidad económica del país.

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