Un bot detectó que el 50% de los pacientes de cirugía bariátrica ya no la necesitaban
San José — La Caja Costarricense de Seguro Social tiene un problema de listas de espera que en parte es un problema de datos: miles de personas inscritas en espera de cirugías que ya no necesitan o a quienes no se puede localizar. Para atacar eso, la institución desarrolló un algoritmo de llamadas automáticas —conocido internamente como «el bot»— que contacta a cada paciente con preguntas clave sobre su estado de salud actual.
El caso más ilustrativo del impacto de esa herramienta es el de la cirugía bariátrica. Al depurar esa lista con tecnología, la CCSS descubrió que casi el 50% de los inscritos no tenían indicación médica vigente para el procedimiento: algunos ya se habían operado en el sector privado, otros con criterios del año 2018 que ya no aplican hoy, y otros cuya condición de salud cambió con el tiempo.
Cómo funciona el bot
El sistema no es una grabadora simple. Fue diseñado por especialistas de la Unidad Técnica de Listas de Espera y la Clínica Clorito Picado con un guion lógico de interacción. El bot contacta al asegurado, le hace preguntas clave sobre si sigue necesitando el procedimiento, si ya fue intervenido en otro centro o si su condición cambió, y depura la lista automáticamente según las respuestas. Todas las decisiones tienen supervisión humana para evitar errores.
La herramienta resuelve uno de los problemas estructurales más persistentes de la CCSS: la falta de uniformidad en el manejo de las listas entre hospitales. «Nosotros no hemos logrado estandarizar un manejo de la lista de espera uniforme para todos los centros, que es lo que estamos tratando», reconoció el gerente médico Alexánder Sánchez, quien dejará ese cargo para asumir como ministro de Salud en el gobierno de Fernández.
Brazaletes digitales y quirófanos al 90%
La visión tecnológica para el período 2026-2030 va más lejos. La CCSS trabaja con el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) en un sistema de brazaletes digitales similares a los usados en hospitales de Estados Unidos. Cada paciente portaría un dispositivo que registraría automáticamente cuándo sale de su cuarto, cuándo entra a la sala de operaciones y cuándo se le administra un medicamento, generando datos objetivos de trazabilidad en tiempo real.
El objetivo de fondo es dejar de «contar pacientes» como métrica de productividad y empezar a medir tiempo real de ocupación de quirófanos. La meta es establecer techos de tiempo por cirugía y asegurar que la tasa de aprovechamiento de las salas supere el 90%. Bajo ese modelo, la eficiencia se mide en horas quirúrgicas, no en número de procedimientos.
Los ₡40.000 millones que no pueden perderse en ineficiencias
El trasfondo financiero le da urgencia a la transformación. La CCSS presupuestó ₡40.000 millones para 2026 para reducir las listas de espera. La trazabilidad tecnológica que plantea la institución busca garantizar que ese dinero se destine a reducir brechas reales y no a financiar ineficiencias o mantener registros obsoletos que inflan los números sin resolver los problemas de los pacientes.


